CONFUSIÓN: Hay mucha confusión tocante al sentido y a la
aplicación de la palabra "iglesia". Es cosa común oír estos
días la expresión de "ir a la iglesia" [con un lugar en
mente]. Tal expresión no se halla en el Nuevo Testamento, ni
autor alguno del Nuevo Testamento hace referencia al lugar
de asamblea como la iglesia. La iglesia se compone de los
salvos, o sea de los hijos de Dios.
EL SIGNIFICADO DE LA PALABRA "IGLESIA"
La palabra griega traducida "iglesia" es "ekklesia". Esta
palabra no fue originada por Cristo o por sus apóstoles,
sino que era muy usada por los de habla griega. Esta palabra
nunca tuvo sentido religioso entre los griegos. Quería decir
literalmente "los llamados" y fue aplicada a cualquier
cuerpo de gente "llamado" y convocado para cierto propósito.
En este sentido se usa esta palabra unas cuantas veces en el
Nuevo Testamento. En Efeso los plateros incitaron a las
multitudes en contra de Pablo. De este tumulto leemos: "Unos,
pues, gritaban una cosa, y otros otra; porque la
concurrencia (asamblea, Versión Moderna) estaba confusa". (Hech.
19:32). La palabra aquí traducida "concurrencia" (o asamblea)
es la misma palabra traducida en otros pasajes como "iglesia".
El escribano se dirigió al gentío, diciendo: "Y si demandáis
alguna otra cosa, en legítima asamblea se puede decidir"
(ver. 39). En este caso la palabra "asamblea" (ekklesia) es
aplicada al tribunal regular. "Y habiendo dicho esto,
despidió la asamblea". (ver. 41). Dos veces en este capítulo
es aplicada la palabra "ekklesia" al gentío, y una vez a la
corte regular. Por lo tanto se ve que en el uso corriente de
la palabra era aplicada a cualquier cuerpo de gente reunida
con algún propósito.
POR QUÉ ES APLICADA ESTA PALABRA AL PUEBLO DE DIOS. La
palabra "ekklesia" es aplicada al pueblo de Dios en el Nuevo
Testamento porque le describe con exactitud. Ha sido "llamado"
del pecado a la santa manera de vivir, "llamado" de las
tinieblas a la luz, "llamado" del mundo al reino de Dios. No
es llamado del mundo en sentido físico, sino moral y
espiritual. "Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo;
pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo,
por eso el mundo os aborrece" (Juan 15:19). Ellos eran una
iglesia solamente en sentido preparatorio. Todavía no se
había establecido la iglesia, ni tenían la fe necesaria para
ser miembros de ella. La iglesia, el cuerpo de gente llamada
del pecado y redimida por la sangre de Cristo, es una gran
asamblea congregada (espiritualmente) bajo la dirección de
Cristo, aunque sigue cada miembro ciudadano del país y ocupa
su lugar en los negocios de la vida como siempre. Si en
verdad uno ha sido llamado del pecado, es miembro del cuerpo
llamado tanto en un lugar como en otro. Si uno puede
entender debidamente la verdad de que los llamados del
pecado a la santa manera de vivir constituyen la iglesia, no
será estorbado por la idea errónea de que la iglesia exista
solamente cuando esté congregada físicamente. Los llamados
son el pueblo de Dios, congregados físicamente o no. Este
cuerpo de gente llamado tiene existencia continua. La casa
del carcelero era su familia (Hech. 16:34), y la casa de
Dios es la familia de Dios (1 Tim. 3:15; Ef. 2:19). Sería
absurdo pensar que Dios tenga una familia en un dado lugar
solamente cuando los cristianos estén congregados para
adorarle.
EJEMPLO NEOTESTAMENTARIO DE LA PALABRA
EL SENTIDO GENERAL. La palabra "iglesia" ("ekklesia") en los
pasajes siguientes incluye a todos los salvos, a todos los
llamados, en el mundo: Mateo 16:18; Col. 1:18; Ef. 1:22;
5:25; Heb. 12:23. Nunca se congrega este cuerpo entero en
una sola asamblea física, sino como un cuerpo de gente
llamado del pecado y que constituye una gran hueste
espiritual, tiene una existencia verdadera, y todo hijo de
Dios en la tierra es miembro de él. Toda persona que por
medio de la obediencia se ha separado del pecado es parte de
los llamados, parte de la iglesia, la "ekklesia". Según este
empleo de la palabra, hay dos clases de gente-es decir, los
que han sido llamados de este mundo y los que no-la "ekklesia"
y el mundo. Así es que toda persona responsable está
sirviendo a Dios o a Satanás, caminando en el camino angosto
o en el ancho, rumbo al cielo o al infierno, hallándose en
la iglesia o en el mundo, como salvo o como no salvo (Mateo
7:13, 14, 24-27; 12:30; Lucas 16:13; Rom. 6:16, 20; Juan
8:34; 1 Juan 3:10; Col. 3:15; Ef. 2:16). Uno que ha sido
llamado del pecado es, por virtud de aquel hecho, uno de los
llamados, y no tiene que participar en algún acto adicional
para juntarse a ellos. Los llamados del pecado constituyen
la familia de Dios. Uno llega a ser hijo de Dios por el
renacimiento; por medio de este renacimiento llega a ser
miembro de la familia de Dios (Juan 3:5). Si un hijo de Dios
se junta a otra cosa, tendrá que ser, por lo tanto, a una
cosa distinta a la familia de Dios.
LIMITACIONES GEOGRÁFICAS. La palabra "iglesia" no siempre
incluye a todos los salvos en el mundo, sino que a veces
incluye solamente a los llamados en un dado lugar, o
territorio, como por ejemplo la iglesia en Jerusalén (Hech.
8:1), la iglesia en Corinto (1 Cor. 1:2), las iglesias por
toda Judea (Hech. 9:31); pero la idea esencial es la misma
que cuando es aplicada al cuerpo entero-es decir, incluye a
todos los llamados, los salvos, en el territorio mencionado.
IGLESIAS LOCALES O CONGREGACIONES. Este empleo de la palabra
"iglesia" parece haber sido ignorado en general. En el Nuevo
Testamento existe la idea de una congregación local, o sea
un cuerpo de gente salva unido para obra y adoración y
congregándose en un lugar. Puesto que estas congregaciones
no poseían casas de oración, con frecuencia se congregaban
en casas particulares (Rom. 16:4,5; Col. 4:15; Fil. 2). La
membresía de tales congregaciones no es determinada por
límites geográficos. En una ciudad donde hay varias
congregaciones, el cristiano decidirá dónde adorar a Dios al
considerar varias circunstancias, como por ejemplo la
ubicación de la casa de oración, la oportunidad de servir,
etc. Así es el caso también en los lugares rurales donde hay
muchas congregaciones. Cada cristiano tendrá que resolver
por sí mismo estas consideraciones. La iglesia en la calle
Zaragoza no se refiere a los cristianos que viven en esa
calle, sino a los cristianos que regularmente se congregan
para adorar en su casa de oración ubicada en dicha calle,
aunque ninguno de ellos viva en ella.
¿EN QUÉ IGLESIA O DENOMINACIÓN TENDREMOS LA MEMBRESÍA?
Si una persona está salva, si ha sido llamada del pecado en
el un cuerpo (Col. 3:15). ¿por qué habría de juntarse a otra
iglesia? ¿No basta que uno sea cristiano mientras vive y
vaya al cielo cuando muera? Ser llamado del pecado a la
comunión de Cristo, ser redimido por la sangre de Cristo (1
Ped. 1:18,19), ser miembro de la familia de Dios, debe de
satisfacer los anhelos de todo corazón piadoso. Al hijo de
Dios le es posible juntarse a alguna denominación, como le
es posible a un ciudadano americano juntarse a un tumulto,
pero ¿para qué hacerlo? Nadie cree que sea necesario a la
salvación la membresía en la Iglesia Bautista; aun los
bautistas declaran que no lo es. La Iglesia Bautista no
existió hasta el año 1607. Cincuenta años después de la
organización de la primera sociedad misionera de entre los
bautistas, se convocó una grande asamblea en Kettering, el
lugar de su organización, con el propósito de celebrar ese
evento. Publicaron un documento oficial en el Baptist
Jubilee Memorial. El Sr. Benedict cita este documento, y
dice que puede presumirse que todas sus declaraciones fueron
aprobadas por toda la denominación. De este documento
citamos lo siguiente: "La primera Iglesia Bautista Regular
de que tenemos conocimiento tiene fecha del año 1607, y fue
fundada en Londres por un Sr. Smyth, quien había sido
clérigo en la Iglesia Anglicana. Fue fundada sobre los
principios de los Bautistas Generales. En el año 1633 la
primera Iglesia Bautista Particular se fundó en Londres bajo
la dirección del Sr. Spilsbury" (Benedict, p. 304). Esta
cita no expresa la opinión de un solo hombre, sino que fue
aprobada por toda la Iglesia Bautista de aquel entonces. El
Metodismo lo comenzaron Carlos y Juan Wesley. Este
movimiento tuvo principio en forma de sociedades para
edificación mutua, la primera de éstas siendo organizada en
el año 1729, pero no alcanzó estado de existencia
independiente como iglesia autónoma hasta el año 1740 (McTyeire,
p. 177). La Iglesia Presbiteriana tuvo su origen en Escocia
en el año 1557. Estas iglesias fueron organizadas por los
hombres y son desconocidas en el Nuevo Testamento. No
obstante es necesario que uno sea miembro de la iglesia de
Dios para ser salvo. No es cuestión de si la iglesia salva,
porque la iglesia no salva a nadie, pero la iglesia es el
cuerpo de Cristo y él es el Salvador del cuerpo: "porque el
marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de
la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador" (Ef.
5:23). La iglesia del Señor no es denominación-ella incluye
a todos los hijos de Dios.
UN CUERPO. Hay "un cuerpo" (Ef. 4:4).
"Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno
solo" (1 Cor. 12:20). "Y la paz de Dios gobierne en vuestros
corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo
cuerpo; y sed agradecidos" (Col. 3:15).
¿QUÉ ES EL UN CUERPO? "y él es la cabeza
del cuerpo que es la iglesia" (Col. 1:18). "...Cristo por su
cuerpo, que es la iglesia" (Col. 1:24). Como Cristo tiene
solamente un cuerpo, así también tiene solamente una
iglesia.
CRISTO ES LA CABEZA DE LA IGLESIA. "Y él
es la cabeza del cuerpo que es la iglesia" (Col. 1:18).
"...y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,
la cual es su cuerpo" (Ef. 1:22,23). "Porque el marido es
cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia"
(Ef. 5:23). El oficio de la cabeza es gobernar y controlar
al cuerpo, y todo cuerpo funciona según mande la cabeza. Por
eso la iglesia ha de mirar a Cristo para recibir de él
dirección en todo asunto de obra y adoración. La iglesia no
es institución democrática; tampoco es una aristocracia; y
los miembros no tienen derecho de gobernar al cuerpo. No
debe de intentar una congregación, o parte de ella, imponer
a la iglesia una doctrina o llevar a cabo un programa que el
Nuevo Testamento no autorice. Esto sería gobierno de
tumulto.