Este tema está muy desatendido, tanto en
enseñanza como en la práctica; tal vez es
desatendido en la práctica porque se
descuida tanto en la enseñanza. Posiblemente
dejan de predicar los predicadores sobre él
porque tienen miedo de ser criticados o
acusados de predicar con motivos egoístas, o
puede ser que no saben discutir el tema con
un espíritu totalmente libre de egoísmo.
Nadie puede discutir este tema como es
debido mientras que lo mueva un interés
personal. Cuando uno puede discutir el tema
libre de todo interés personal y totalmente
para el bien espiritual de su auditorio,
como lo hace con otros temas bíblicos, podrá
desarrollar en otros espíritu no egoísta.
Hermano, presente el tema con el espíritu de
Pablo: "No es que busque dádivas, sino que
busco fruto que abunde en vuestra cuenta" (Fil.
4:17). El cristianismo fue fundado sobre el
sacrificio. "Porque ya conocéis la gracia de
nuestro Señor Jesucristo, que por amor a
vosotros se hizo pobre, siendo rico, para
que vosotros con su pobreza fueseis
enriquecidos" (2 Cor. 8:9). "Si alguno
quiere venir en pos de mí, niéguese a sí
mismo, tome su cruz cada día, y sígame" Luc.
9:23). El acto de dar tiene el designio de
ser para nosotros un medio de desarrollo
espiritual. Negarnos de cosas materiales con
el espíritu justo nos trae crecimiento
espiritual, riquezas espirituales. Por eso,
"Más bienaventurado es dar que recibir" (Hech.
20:35). No debe de ser propuesto al
cristiano algún motivo de dar que no le
desarrolle espiritualmente y no le deje más
rico por haber dado. Tomar el dinero de él
por medio de motivos que no le enriquecen
espiritualmente es tomar de él sin que
reciba beneficio como recompensa. Eso es una
especie de robo que no pueden practicar los
cristianos. Por esta razón muchos de los
medios de reunir finanzas para asuntos
religiosos están sujetos a crítica adversa.
Estos medios también son censurables en
otras consideraciones.
MEDIOS CENSURABLES
CENAS, FIESTAS, COMIDAS, VENTAS DE ROPA
USADA, ETC. Es de maravillarse que gente tan
buena en otros sentidos no pueda ver nada de
malo en fiestas, cenas, etc., para reunir
fondos para uso religioso. Razonan ellos que
si pueden dar completo valor por el dinero,
¿qué puede haber de malo? ¿Quién puede
quejarse si manejamos un negocio legítimo y
ponemos la ganancia en la tesorería de la
iglesia? Si esto fuera conducido como
negocio individual, nadie podría ofrecer
objeción válida; pero la verdad es que estas
cosas se presentan al público como negocios
de la iglesia y por eso se espera que la
gente las patrocine. Tales cosas en realidad
no tienen parte en los asuntos comerciales
del vecindario más que el cojo que a veces
se aparece por las calles vendiendo lápices
o cintas de zapatos. Se espera que uno
compre al cojo porque es cojo, y se espera
que uno compre a la iglesia porque es
iglesia. Tales cosas presentan a la iglesia
ante el público como cojo abandonado
pidiendo patrocinio. Esto reduce la
estimación de la iglesia. Además, entrena a
la iglesia a buscar medios aparte del medio
ordenado por Dios para reunir el dinero
necesario. Tales medios no benefician a
nadie espiritualmente, sino que empobrecen
la vida espiritual de la iglesia.
DISTINTAS CLASES DE FIESTAS Y
DIVERSIONES, ETC., son tan completamente
abominables que se maravilla uno de que
gente decente recurra a proyectos tan
despreciables para reunir dinero para la
iglesia. Sin embargo se ha hecho-todavía se
está haciendo. Por tales proyectos algunas
iglesias han contribuido a la degradación
del vecindario y han traído mala fama a la
iglesia. A muchos les parece muy inocente
una ceremonia de matrimonio fingida para
diversión, pero quienes tienen sus corazones
cultivados en reverencia por Dios y por las
instituciones de Dios, estas ceremonias
fingidas para diversión son sobremanera
censurables. El matrimonio es institución
divina, una relación santa, y a quien
respeta a Dios y sus instituciones, le
causará molestia presenciar una ceremonia
cómica de matrimonio dramatizada para
diversión. Es cierto que los que están
tratando de enseñar a sus niños a tener el
matrimonio como relación sagrada no van a
llevar a sus niñitos inocentes a ver una
ceremonia fingida y cómica, en que a menudo
se toma el nombre de Jehová en vano-todo
para la diversión de un grupo imprudente y
ligero que sólo busca sus propios deleites
sin reverencia ni pensamiento--para reunir
dinero para la iglesia. Profesamos
reverenciar a Jehová ¡mientras profanamos su
santa institución! ¿Cómo se espera que se
cese el mal del divorcio, o que haya más
alta estima por la iglesia? **[Nota del
traductor Bill H. Reeves: El autor se
refiere a las llamadas "Bodas de Tom Thumb",
en que se finge una ceremonia de matrimonio
en que los niños hacen el papel, y todo esto
para la diversión de la gente grande.] El
autor ha sido testigo de tales prácticas
entre distintas iglesias que emplean tales
medios para reunir dinero. El principio, en
esto descrito, bien se aplica a cualquier
proyecto de naturaleza de fiestas, juegos,
etc., que se emplea para reunir fondos.
DONATIVOS DE LOS NO MIEMBROS. No hay mal en
aceptar los donativos ofrecidos
voluntariamente de los que no son miembros
de la iglesia.
EL LUCRO EN LA IGLESIA. El uso de la palabra
"lucro" en el mundo político es bien
conocido. También en la religión hay algo de
esto. En algunos lugares frecuentemente se
solicitan fondos para la iglesia en toda la
colonia. No es justo que le soliciten a uno
que ayude con su dinero a una doctrina o
iglesia que no aprueba, y que no puede
ayudar con palabra y oración. Sin embargo,
algunas iglesias entran en este negocio de
manera muy sistemática. Cuando surge una
emergencia, se nombran comisiones para salir
a solicitar a los hombres profesionales y de
negocio del pueblo. Cada miembro de la
comisión va con el hombre profesional o de
negocio con quien ha tratado y le habla de
esta manera: "He sido cliente suyo desde
hace tiempo, y ahora vengo a usted para
pedirle que ayude a nuestra iglesia". Puede
ser que el señor no cree en esa religión que
ahora se le pide que ayude con su dinero, o
él puede ser miembro de otra iglesia y
siente que esa iglesia necesita todo centavo
con que él pueda contribuir, pero sabe que
rehusar dar lo desacreditará ante los
miembros de la iglesia. ¡Hace un donativo en
defensa propia! Puede ser que un delincuente
acabe de robarle en una parte solitaria del
camino, a punta de pistola, demandándole su
dinero. No tenía que dárselo, pero tuvo
miedo de no darle. No tiene que darle al de
la comisión de la iglesia, pero tiene miedo
de no dar. Los dos emplean los mismos
motivos para conseguir su dinero-los dos son
ladrones.
EL PLAN DE DIOS
La cuestión de las finanzas en la obra de la
iglesia no es difícil, si se sigue el plan
de Dios. Muestra falta de fe decir que el
plan de Dios no funciona. Ningún plan
funcionará por sí mismo. Un plan es
solamente un método qué seguir, y
ciertamente Dios puede proyectar un plan
mejor que los hombres. Pensar de otra manera
es vanidad. Tal vez la falta de fe de usted
nunca le ha dejado poner fielmente a prueba
el plan de Dios.
EL PLAN DE DIOS DECLARADO EN POCAS
PALABRAS. "Cada primer día de la semana cada
uno de vosotros ponga aparte algo, según
haya prosperado, guardándolo, para que
cuando yo llegue no se recojan entonces
ofrendas" (1 Cor. 16:2 Versión Moderna).
Esto nos dice cuándo dar, quién debe de dar,
y cuánto dar.
¿CUÁNDO? "El primer día de la semana".
Esto pone sistema en el dar. Esto no indica
que no haya de dar uno en otro tiempo. "Así
que, según tengamos oportunidad, hagamos
bien a todos" (Gál. 6:10). Pero el primer
día de la semana, cuando está usted en
congregación para culto, es el tiempo
especial de Dios de echar su dinero en la
tesorería de la iglesia.
¿QUIÉN? "Cada uno de vosotros". Esto
incluye a todo miembro de la iglesia. Por
supuesto, Dios no requiere lo imposible. No
se requiere a ningún hombre que haga lo que
no puede. En cambio nadie se engañe a sí
mismo, haciendo falsa reclamando a Dios de
que no puede dar. Al hacer falsa declaración
respecto a sus donativos, mintieron a Dios
Ananías y Safira (Hechos 5). Tengamos
cuidado de no ser culpables de lo mismo.
Nadie debe de estar contento con sólo ganar
la vida-debe de procurar poder dar al que
padece necesidad (Ef. 4:28). Cada uno
debería procurar llevar su parte de la
carga. Si todos trabajan hacia este fin,
prosperará la causa de Dios. "Porque no digo
esto para que haya para otros holgura, y
para vosotros estrechez, sino para que en
este tiempo, con igualdad, la abundancia
vuestra supla la escasez de ellos, para que
también la abundancia de ellos supla la
necesidad vuestra, para que haya igualdad"
(2 Cor. 8:13,14). No caerá en nadie carga
injusta si cada uno hace su parte.
¿CUÁNTO? Que dé cada uno según prospere.
Si las calamidades empobrecen tanto un
miembro que llegue a depender de la
abundancia de otros, por supuesto que él no
puede dar nada en esa temporada. Pero si
puede trabajar, no se hallará en esa
condición por mucho tiempo.
¿QUÉ PARTE DE LO QUE GANAMOS DAREMOS? No
seamos demasiado exactos en nuestros
cálculos con el Señor, quien nos ha dado
todas las cosas. Respecto a esto de dar,
dice Pablo: "El que siembra escasamente,
también segará escasamente; y el que siembra
generosamente, generosamente también segará"
(2 Cor. 9:6) Un poco de estudio de lo
requerido de los judíos nos puede animar.
LO QUE DIERON LOS JUDÍOS. Contando a los
sábados, las fiestas solemnes en que no
podía hacerse ningún trabajo (Lev. 23:1-43),
los años sabáticos y el año del jubileo
(Lev. 25:1-43), los judíos dieron
aproximadamente una tercera parte de su
tiempo al Señor. También dieron una décima
parte de sus productos a su religión (Deut.
14:22-27). Después de ungido un rey, tenían
qué dar otro diezmo como impuestos para el
sostén de su gobierno (1 Sam. 8:15-17). Así
es que dos décimos, o sea una quinta parte,
de toda su ganancia fueron dados para
sostener su religión y su gobierno. Además,
cada hombre de veinte años arriba fue
obligado dar el medio siclo para el servicio
del tabernáculo cada año en día de expiación
(Ex. 30:10-16). Cada hombre fue obligado
traer un don, conforme a la bendición de
Dios, cuando asistió a las tres solemnidades
anuales (Deut. 16:16,17). Aparte de todo
esto, fueron obligados sacrificios de
holocaustos, de paces, de libaciones, y
otros varios sacrificios y votos (véase Lev.
1 al 5; también 23:37,38). Les fue requerido
darle al pobre según la ocasión (Lev.
19:9,10; 25:35; Deut. 15:7-11). Fue
prohibido el interés, o usura, cuando le fue
hecho préstamo al pobre (Lev. 25:35--37).
LOS JUDÍOS ROBARON A DIOS. Cuando los
judíos trajeron las ofrendas y diezmos según
los mandamientos, le robaron a Dios (Mal.
3:8).
¿DEBEMOS DE SER TAN GENEROSOS COMO LOS
JUDÍOS? El dar es prueba de amor. ¿Se nos
requiere ser tan generosos como los judíos?
Piense seriamente. ¿Pregunta el amor cuánto
sacrificio se requiere? ¿No dice que será
hecho todo sacrificio posible, si fuera
necesario? ¿Preguntan los padres cuánto de
sacrificio se requiere de ellos por sus
hijos? En todo caso es determinada la
cantidad de sacrificio por su amor y
habilidad y por las necesidades del niño.
¿No es así con nuestro servicio a Dios? ¿No
es nuestra disposición al sacrificio una
verdadera prueba de nuestro amor? Cuando
Pablo estuvo haciendo colectas para los
pobres santos de Jerusalén, Tito y otro
hermano se fueron a Corinto a animar a los
hermanos de allí (2 Cor. 8:16-24), y Pablo
les escribió: "Mostrad, pues, para con ellos
ante las iglesias la prueba de vuestro amor"
(v. 24). Él habló de la liberalidad de las
iglesias de Macedonia: "Que en grande prueba
de tribulación, la abundancia de su gozo y
su profunda pobreza abundaron en riquezas de
su generosidad. Pues doy testimonio de que
con agrado han dado conforme a sus fuerzas,
y aun más allá de sus fuerzas, pidiéndonos
con muchos ruegos que les concediésemos el
privilegio de participar en este servicio
para los santos." (2 Cor. 8:1-4). Entonces
dice a los corintios: "No hablo como quien
manda, sino para poner a prueba, por medio
de la diligencia de otros, también la
sinceridad del amor vuestro" (2 Cor. 8:8).
PROPÓSITO O PROMESA. Algunos están en
contra de prometer cierta cantidad para la
obra del Señor. Parece que Corinto había
hecho una promesa definida. Les había sido
presentado el asunto de contribuir a los
pobres santos, y le habían dado a Pablo algo
de garantía tocante a su propuesta
contribución. "Por tanto, tuve por necesario
exhortar a los hermanos que fuesen primero a
vosotros y preparasen primero vuestra
generosidad antes prometida, para que esté
lista como de generosidad" (2 Cor. 9:5). Uno
pide prestado para usos personales, y hace
promesas de pagar por las cosas que desea
para negocio y para placer; ¿por qué no para
la obra del Señor?
EL DADOR ALEGRE. "Cada uno dé como
propuso en su corazón: no con tristeza, ni
por necesidad, porque Dios ama al dador
alegre" (2 Cor. 9:7). Ciertamente no designó
esta declaración como una pantalla tras la
cual podría esconder su tacañería el dador
no dispuesto. Muchas veces el hombre que
puede dar más que lo que está dando trata de
justificarse en dar poco, diciendo: "Es todo
que puedo dar alegremente, y el Señor ama al
dador alegre". Él no puede ver que tales
palabras publican su tacañería, y
virtualmente proclaman que él sabe ¡que el
Señor no le ama! Tal hombre no reconoce que
los cristianos en nuestro servicio tenemos
que crucificar la carne. Dejar que triunfe
la carne es venir a ser carnal. Dar
liberalmente es mayormente cuestión de
práctica. Los que no han dado nada nunca
usualmente creen que no pueden desprenderse
de dinero porque ¿no han necesitado siempre
todo lo que han podido conseguir? Dar
prontamente según la necesidad del momento,
aunque requiere un esfuerzo definido para
vencer al demonio de la avaricia, mostrará
dentro de poco tiempo que uno puede dar y al
mismo tiempo prosperar. Si usted quisiera
dar liberal y alegremente, cultive el
espíritu de dar por medio de ofrendar. Si el
Señor no ama al que no da alegremente,
ciertamente ama menos al que no da nada.
EL IDÓLATRA. La avaricia es idolatría
(Col. 3:5). El dinero puede venir a ser el
dios de uno, y uno su esclavo. El dinero es
un siervo útil, pero un mal amo. Como amo
nos impide la entrada a Dios. "No podéis
servir a Dios y a las riquezas" (Luc.
16:13). La avaricia echa fuera de nuestros
corazones el amor de Dios. "Pero el que
tiene bienes de este mundo y ve a su hermano
tener necesidad, y cierra contra él su
corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?"
(1 Juan 3:17).
EL SOSTENIMIENTO DEL EVANGELIO. Había
sido generosa la iglesia de Filipos en el
sostenimiento de Pablo, pero por un tiempo
le había faltado oportunidad de enviarle
ayuda. "En gran manera me gocé en el Señor
de que ya al fin habéis revivido vuestro
cuidado de mí; de lo cual también estabais
solícitos, pero os faltaba la oportunidad.
No lo digo porque tenga escasez, pues he
aprendido a contentarme, cualquiera que sea
mi situación. Sé vivir humildemente, y sé
tener abundancia; en todo y por todo estoy
enseñado, así para estar saciado como para
tener hambre, así para tener abundancia como
para padecer necesidad. Todo lo puedo en
Cristo que me fortalece. Sin embargo, bien
hicisteis en participar conmigo en mi
tribulación. Y sabéis también vosotros, oh
filipenses, que al principio de la
predicación del evangelio, cuando partí de
Macedonia, ninguna iglesia participó conmigo
en razón de dar y recibir, sino vosotros
solos; pues aun a Tesalónica me enviasteis
una y otra vez para mis necesidades. No es
que busque dádivas, sino que busco fruto que
abunde en vuestra cuenta. Pero todo lo he
recibido, y tengo abundancia; estoy lleno,
habiendo recibido de Epafrodito lo que
enviasteis; olor fragante, sacrificio
acepto, agradable a Dios. Mi Dios, pues,
suplirá todo lo que os falta conforme a sus
riquezas en gloria en Cristo Jesús" (Fil.
4:10-19).
TENER COMUNIÓN CON EL MAESTRO. "El que es
enseñado [literalmente, está siendo
enseñado] en la palabra, haga partícipe de
toda cosa buena al que lo instruye" (Gál.
6:6). La palabra "participar" en este
versículo viene del verbo griego koinoneo,
que según definición de Thayer significa:
"Entrar en comunión con otro, venir a ser
partícipe o compañero". Así es que Pablo
aquí exhorta a estos hermanos a que sean
partícipes, que tengan comunión con el que
les enseña. Habían de hacer esto en todos
los bienes, no solamente en las necesidades
más esenciales. Participe usted sus bienes
con él.
PABLO ACEPTÓ SALARIO. Pablo le dijo a la
iglesia en Corinto: "He despojado a otras
iglesias, recibiendo salario para serviros a
vosotros" (2 Cor. 11:8). Los hermanos de
Macedonia le suplieron lo que le faltaba (v.
9). Prevalecían ciertas condiciones en
Corinto que hicieron prudente este
comportamiento. Determinó que no tuvieran
ocasión de criticarle algunos de allí. Aun
ahora pueden surgir circunstancias que por
un tiempo guiarían a un predicador a no
aceptar contribuciones de alguna
congregación. Aunque Pablo no demandó
salario de la iglesia en Corinto mientras
trabaja allí, le hizo ver que sí tenía el
derecho de hacerlo. "¿Quién fue jamás
soldado a sus propias expensas? ¿Quién
planta viña y no come de su fruto? ¿O quién
apacienta el rebaño y no toma de la leche
del rebaño? ¿Digo esto sólo como hombre? ¿No
dice esto también la ley? Porque en la ley
de Moisés está escrito: No pondrás bozal al
buey que trilla. ¿Tiene Dios cuidado de los
bueyes, o lo dice enteramente por nosotros?
Pues por nosotros se escribió; porque con
esperanza debe arar el que ara, y el que
trilla, con esperanza de recibir del fruto.
Si nosotros sembramos entre vosotros lo
espiritual, ¿es gran cosa si segáremos de
vosotros lo material? Si otros participan de
este derecho sobre vosotros, ¿cuánto más
nosotros? Pero no hemos usado de este
derecho, sino que lo soportamos todo, por no
poner ningún obstáculo al evangelio de
Cristo. ¿No sabéis que los que trabajan en
las cosas sagradas, comen del templo, y que
los que sirven al altar, del altar
participan? Así también ordenó el Señor a
los que anuncian el evangelio, que vivan del
evangelio" (1 Cor. 9:7-14).
LA TESORERÍA DE LA IGLESIA. Es evidente
que se reunían fondos. Esto requería una
tesorería y un tesorero. Aun el grupo
pequeño que seguía a Cristo tenía su
tesorero (Juan 12:6; 13:29). Hubo fondos que
echaron en la bolsa los simpatizantes que
daban de sus bienes a la compañía (Lucas
8:3). Del dinero que había en esta tesorería
compraban las cosas necesarias y ayudaban a
los pobres (Juan 13:29).
LA CRÍTICA DEBE EVITARSE. No sabemos por
qué Judas fue elegido tesorero. Puede ser
que fue un astuto hombre de negocios, y tal
vez la crítica tan frecuentemente echa al
tesorero no injuriara particularmente su
reputación. De todos modos, vienen
frecuentemente las críticas, y a veces hacen
gran daño a la congregación. Se podrían
evitar fácilmente. Puede levantarse
prejuicio contra el tesorero. Hay que
prevenirle para el día que vengan tales
perjuicios posibles. Pablo tenía enemigos
que procuraban arruinar su influencia (2
Cor. 11:12). Tal vez hubieran criticado su
modo de manejar los fondos colectados para
los pobres santos de Jerusalén, si no se
hubiera tomado sus precauciones. Otro
hermano de buena reputación fue ordenado de
las iglesias para participar con él en la
responsabilidad. "Evitando" dice Pablo, "que
nadie nos censure en cuanto a esta ofrenda
abundante que administramos, procurando
hacer las cosas honradamente, no sólo
delante del Señor sino también delante de
los hombres" (2 Cor. 8:18-21). Siempre
estaban en la compañía Tito y cuando menos
un hermano más (2 Cor. 8:16-23). Si el
tesorero solicitara que los ancianos
contaran con él el dinero, y guardaran ellos
mismos un registro de las colectas de cada
día del Señor, se protegería a sí mismo de
la crítica y se evitaría una molestia
posible. Que participen otros con él en la
responsabilidad de distribuir los fondos. El
no debe de gastar el dinero según su propia
responsabilidad, excepto en casos de gastos
regulares de la congregación, y aun en este
caso hará bien en pedir recibo de todas las
cuentas pagadas.
MÉTODOS DE NEGOCIO. Muchos miembros nunca
asocian la idea de negocio con los asuntos
de la congregación, y en demasiadas
congregaciones existe continuamente la
escasez financiera. La iglesia de Jerusalén
escogió hombres para cuidar los negocios de
la congregación (Hechos 6). Cuando los
hombres escogidos para cuidar los asuntos
financieros de la congregación han fracasado
en los negocios, no se puede esperar más que
fracaso. ¿Pondría usted sobre sus asuntos
personales a uno que ha fracasado en los
negocios? ¿Por qué se ha de ejercer menos
cuidado en los asuntos de la iglesia? Los
hombres que tienen éxito en sus negocios son
capaces para tener éxito en los asuntos de
la iglesia.
EL PRESUPUESTO DE LA IGLESIA. Todos los
hombres conservadores de negocio tienen su
año fiscal, al fin del cual hacen inventario
de sus bienes y deudas, y luego preparan el
presupuesto para el año entrante. Bosquejan
cierto trabajo dentro de los límites de su
habilidad física y financiera-tienen ciertas
metas qué alcanzar dentro del año. ¿Cuántas
iglesias tienen un año fiscal? ¿Cuántas en
realidad tienen planes para el año? ¿Es
evidente la meta de la iglesia de la cual es
usted miembro para este año? Muchas veces
emprende una congregación cierta obra, y
antes de acabarla, se halla en dificultades
financieras; la obra se atrasa, muchos se
desaniman, y unos cuantos tienen qué llevar
la carga. En la mayoría de los casos, se
puede atribuir a falta de sabiduría de parte
de la iglesia. Jesús dijo: "Los hijos de
este siglo son más sagaces en el trato con
sus semejantes que los hijos de luz" (Lucas
16:8). "Porque ¿quién de vosotros, queriendo
edificar una torre, no se sienta primero y
calcula los gastos, a ver si tiene lo que
necesita para acabarla? No sea que después
que haya puesto el cimiento, y no pueda
acabarla, todos los que lo vean comiencen a
hacer burla de él, 30 diciendo: Este hombre
comenzó a edificar, y no pudo acabar" (Lucas
14:28-30). ¿Tiene la congregación suya un
programa para el año? ¿Ha contado los
gastos? ¿Cuánto habrá de dar usted a ese
programa? ¿Sabe la congregación si podrá
acabar la obra comenzada?
INFORME FINANCIERO PARA LA IGLESIA.
Informes regulares de los ingresos y los
pagos deben de darse a la congregación, no
porque alguien dude de la honestidad de los
que manejan los fondos, sino para que todos
queden informados.
NO IMPORTA A OTROS CUÁN POCO YO DÉ. No
pongamos en tela de juicio la honestidad del
hermano descaminado que dice: "No le importa
a otro qué tanto dé yo, sea mucho o sea
poco". A menudo es tan insignificante la
cantidad que ofrenda, comparada con su
capacidad, que le da vergüenza que otros
sepan. ¿No importa a otros si hay en la
congregación persona profana, o borracha?
¿No importa a la congregación si en su
membresía hay un idólatra? El miembro que
pudiendo dar, no da, es idólatra. La
avaricia es idolatría (Col. 3:5).
LA PARTE MÁS IMPORTANTE. A menudo el
hermano que se encarga de servir la mesa,
dice: "Ahora venimos a la parte más
importante del servicio". No deben de ser
hechas tales declaraciones. ¿Por qué
deberíamos hablar de un mandamiento como más
importante que otro? Cierto, no debemos de
apreciar en menos la Cena del Señor (véase
Sana Doctrina, Vol. 1., p. 168). Pero somos
mandados contribuir de nuestro dinero tanto
como a enseñarnos y exhortarnos el uno al
otro (Col. 3). La idea de que cuando uno ha
tomado la Cena del Señor ha hecho la parte
más importante en el servicio, viene a ser
un consuelo a algunos que no contribuyen, ni
tienen parte en enseñar o en ser enseñados.
CONTRIBUCIONES REGULARES Y ESPECIALES. A
veces necesidades especiales requieren
contribuciones especiales. Luego hay la obra
regular de la iglesia, que incluye los
gastos casuales conectados con los
servicios, el cuidado de la casa, la luz, y
la predicación del evangelio. Para esta obra
regular de la iglesia se requieren ofrendas
regulares.
DARLE DINERO DIRECTAMENTE AL PREDICADOR.
Algunos hermanos han formado el hábito de ir
directamente al predicador para darle la
cantidad que destinan a su sostenimiento.
¿Es esto deseo de dejar que sepa el
predicador cuánto le está dando para su
sostenimiento, desconfianza para con el
tesorero, o miedo de que no sea bien
sostenido el predicador? ¿Por qué esta
práctica? Todo este dinero debe de ser
entregado al tesorero, con el nombre del
hermano que lo contribuye, para que sepa la
iglesia no solamente que el predicador está
siendo bien sostenido, sino que también el
hermano está haciendo su parte. No se haga a
sí mismo una injusticia, ni la haga tampoco
a la iglesia.
* * *
Temas para investigación y discusión:
1. ¿Debe de superarse la iglesia en el
negocio?
2. La edificación del Templo de Salomón.
3. Haciendo sacrificios para la obra del
Señor.
4. El gozo en ayudar.
5. La iglesia y los métodos mundanos.
* * *
Preguntas:
1. ¿Por qué se desatienden las finanzas
de la iglesia?
2. ¿Por qué no predican sobre este tema los
predicadores?
3. ¿Sobre qué fue fundado el cristianismo?
4. ¿En qué sentido nos ayuda el dar?
5. ¿Qué motivo debe movernos a dar?
6. ¿Qué objeción hay contra cenas, etc.,
como medios de reunir dinero para la iglesia?
7. ¿Es la iglesia institución de comercio?
8. ¿Qué de Bodas de Tom Thumb?
9. ¿Llevaría al niño suyo a una de ellas?
10. ¿Aceptaría usted donativo de uno que no
es no miembro de la iglesia?
11. ¿Hay tal cosa como "lucro" en la iglesia?
Descríbase.
12. ¿Puede uno dar a cosa en que no cree?
13. ¿Pide usted a otros que lo hagan?
14. ¿Cuál es el plan de Dios para reunir
dinero? Cítense pasajes.
15. ¿Por qué debemos de dar? Cítense pasajes.
16. ¿Es lícito dar en otras ocasiones?
17. ¿Quiénes deben de dar? Cítense pasajes.
18. ¿Cuánto debe uno de dar? Cítese el
pasaje.
19. Cuéntese lo de Ananías y Safira.
20. ¿En qué consistió el pecado de ellos?
21. ¿Ofrenda usted como fue prosperado?
22. ¿Qué es dar con igualdad? ¿Dónde fue
hecho esto?
23. ¿Cuánto tiempo dieron los judíos al
servicio de Dios? Relátese.
24. ¿Cuánto dieron los judíos de productos?
Relátese.
25. ¿Cuánto al gobierno?
26. ¿Cuándo y por qué dieron el medio siclo?
27. ¿Cuáles sacrificios presentaron en las
fiestas (solemnidades)? Dése referencia.
28. Nómbrense las solemnidades.
29. ¿En qué manera habían de tratar a los
pobres los judíos?
30. ¿En qué manera robaron los judíos a
Dios? Cítese el pasaje.
31. ¿De qué es prueba el dar?
32. ¿Hace usted sacrificio cuando ofrenda?
33. ¿Por qué se hicieron colectas para los
santos en Jerusalén?
34. Según Pablo, ¿Qué probaron las colectas?
Cítense sus palabras.
35. Nómbrense algunas iglesias que
contribuyeron a los santos en Jerusalén.
36. ¿Se opone usted a hacer promesa definida
a la obra de la iglesia? ¿Por qué?
37. ¿Hizo promesa la iglesia de Corinto?
Cítese el pasaje.
38. ¿Quién es el dador alegre?
39. ¿Cómo viene a ser uno dador alegre?
40. ¿Qué es la avaricia? Cítese el pasaje.
41. ¿Sostiene al evangelio la congregación
donde usted pertenece?
42. ¿Cree usted que está contento el Señor
con lo que usted da?
43. Relátese cómo los filipenses
participaron con Pablo. ¿Cuántas veces?
Cítese el pasaje.
44. ¿Cuál es el deber de usted hacia
maestros del evangelio?
45. ¿Cuándo y de quiénes aceptó Pablo
salario? Cítese el pasaje.
46. ¿Qué dice Pablo a los corintios acerca
de sostener el evangelio?
47. ¿Por qué se necesita tesorero de la
iglesia? 48. ¿Quién fue el tesorero entre
los apóstoles? 49. ¿Cómo evitó Pablo crítica
referente a los fondos para Jerusalén?
50. ¿Cómo puede un tesorero evitar crítica
hoy?
51. ¿En qué manera deben de ser manejados
los fondos?
52. ¿Se deben seguir métodos de negocio en
la iglesia?
53. ¿Qué clase de hombres deben estar a
cargo de los asuntos de negocio de la
iglesia?
54. ¿Tiene presupuesto la congregación donde
usted pertenece?
55. ¿Qué obra tiene planeada la congregación
donde usted pertenece para este año?
56. ¿Cuánto da usted para alcanzar esa meta?
57. ¿Por qué debe de rendir informes a la
iglesia el tesorero?
58. ¿Le importa a otro cuánto da usted? ¿Por
qué?
59. ¿Cuál es la más importante parte del
servicio a Dios?
60. ¿Por qué y cuándo debe de haber
contribuciones especiales?
61. Discútase la colecta regular.
62. ¿Debe usted de pasarle dinero al
predicador secretamente?