CAPÍTULO CUATRO
CÓMO LLEGAR A SER MIEMBRO DE LA
IGLESIA
En las lecciones anteriores aprendimos cuándo fue
establecida la iglesia y por qué debe uno ser miembro de la
iglesia. Ahora venimos a aprender cómo llegar a ser miembro
de la iglesia de Dios. Antes de dejar la tierra, Jesús
declaró en la gran comisión los términos de admisión a la
iglesia, o sea al reino.
LA GRAN COMISIÓN
MATEO 28:19,20: "Por tanto, id, y haced discípulos a
todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y
del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden
todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con
vosotros todos los días, hasta el fin del mundo".
MARCOS 16:15,16: "Y les dijo: Id por todo el mundo y
predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y
fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será
condenado".
LUCAS 24:46,47: "Y les dijo: Así está escrito, y así fue
necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los
muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el
arrepentimiento y el perdón de pecados en todas las
naciones, comenzando desde Jerusalén".
Notemos las partes constitutivas en estos registros
distintos.
Mateo: Hacer discípulos-bautizar en el nombre del Padre, del
Hijo, del Espíritu Santo.
Marcos: Predicar-creer-bautizar-salvación.
Lucas: Predicar-arrepentimiento-remisión de pecados.
Tomando los varios elementos como se mencionan por cada
evangelista, encontramos:
Predicar-creer-arrepentirse-bautizarse-remisión de peca-dos.
De esta Gran Comisión y de los ejemplos bajo la
predicación de los apóstoles aprendemos cómo las personas
vinieron a ser miembros de la iglesia. En una lección
anterior aprendimos que la iglesia tuvo su principio el
primer día de Pentecostés después de la resurrección de
Cristo. Jesús mandó a los apóstoles a quedarse en Jerusalén
hasta ser investidos de poder de lo alto (Lucas 24:49) antes
de comenzar a llevar a cabo la comisión. Esta poder vino el
día de Pentecostés, el día en que fue establecida la iglesia
(Hech. 2:1-4). Esto concuerda con los profetas (Is. 2:14;
Miqueas 4:1,2). Las demostraciones maravillosas de aquel día
atrajeron a la multitud (Hech. 2:1-14). Pedro, comprendiendo
que había llegado el tiempo de operaciones bajo la Gran
Comisión, procedió a predicar a la multitud.
EL SERMÓN DE PEDRO. Es notable que Pedro no usó de
verdades triviales, o de teorías insignificantes, o de
sociología, sino que se dirigió directamente al corazón de
la gente con el hecho de que ellos eran pecadores
condenados, y que el Jesús crucificado por ellos era el
Señor y Cristo reinante. Se compungieron de corazón.
Reconociendo su condición, indagaron sobre la ruta de
escape. Puesto que Pedro no buscaba agradar a los hombres,
sino salvarlos, les respondió al instante: "Arrepentíos, y
bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo
para perdón de los pecados" (Hechos 2). Se ve muy fácilmente
que en este caso hay perfecta armonía con la Gran Comisión.
Comisión: Predicar-creer-arrepentirse-bautizarse-remisión de
pecados.
Primer Sermón: Predicar-creer
arrepentirse-bautizarse-remisión de pecados. No piense nadie
que con sólo un gesto de la mano pueda despedir este asunto
o concluir que no es de ninguna importancia el sermón de
Pedro, porque dijo Jesús:
LAS LLAVES DEL REINO. "Y a ti te daré las llaves del
reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será
atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra
será desatado en los cielos" (Mateo 16:19). Obsérvese que
este sermón ató sobre la gente la necesidad de creer,
arrepentirse y ser bautizados. Los que así obedecieran, iban
a recibir la remisión de sus pecados. Además, recuérdese que
las palabras dichas por Pedro no eran suyas de él, sino que,
de hecho, eran las palabras del Espíritu Santo (Hech.
2:1-4). Si Pedro estuviera presente hoy, guiado por el
Espíritu Santo, él daría la misma respuesta a los que le
preguntaran que la que dio en aquél entonces.
¿LLEGARON ELLOS A SER MIEMBROS DE LA IGLESIA? Dice el
texto: "Así que, los que recibieron su palabra fueron
bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas"
(Hech. 2:41). Nadie duda que los que fueron bautizados así
llegaron a ser miembros de la iglesia. Lucas se refiere a
ellos como iglesia (Hechos 8:1). (Véase Sana Doctrina, Tomo
I, pp. 97-123).
LOS SAMARITANOS
"Entonces Felipe, descendiendo a la ciudad de Samaria, les
predicaba a Cristo...Pero cuando creyeron a Felipe, que
anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de
Jesucristo, se bautizaban hombres y mujeres. También creyó
Simón mismo, y habiéndose bautizado, estaba siempre con
Felipe; y viendo las señales y grandes milagros que se
hacían, estaba atónito" (Hech. 8:5-13). En este relato de la
obra de Felipe en la ciudad de Samaria, es bien claro que
los procedimientos armonizan plenamente tanto con la Gran
Comisión como con el primer sermón de Pedro predicado bajo
esa Comisión. Felipe predicó el evangelio, hubo creyentes, y
éstos fueron bautizados. El hecho de que se apartaron de la
locura de Simón es prueba de que se arrepintieron (Véase
Sana Doctrina, Tomo II., pp. 113-117).
LA CONVERSIÓN DEL EUNUCO
HECHOS 8:26-40. El señor dirigió a Felipe para que saliera
de Samaria y se fuera al camino que descendía de Jerusalén a
Gaza. Cuando Felipe llegó al lugar designado, vio a un
etiope viajando hacia Gaza. Acercándose al carro según
mandato del Espíritu, oyó al funcionario leyendo al profeta
Isaías. Después de invitado por el hombre, Felipe subió y se
sentó en el carro, "y comenzando desde esta escritura, le
anunció el evangelio de Jesús. Y yendo por el camino,
llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua;
¿qué impide que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de
todo corazón, bien puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que
Jesucristo es el Hijo de Dios. Y mandó parar el carro; y
descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco, y le
bautizó. Cuando subieron del agua, el Espíritu del Señor
arrebató a Felipe; y el eunuco no le vio más, y siguió
gozoso su camino". Como era de esperarse, hallamos en este
caso de conversión la misma armonía con la Gran Comisión que
en los otros: es decir, el evangelio fue predicado, el
eunuco creyó y fue bautizado, y seguramente recibió la
remisión de pecados.
LA CONVERSIÓN DE SAULO
HECHOS 9:19; 22:1-16; 26:12-18. Al leer estas referencias
nos damos cuenta, entre otras cosas, de que Saulo iba en
camino a Damasco con el fin de perseguir a la iglesia, de
que le apareció el Señor en el camino, y de que Saulo fue
mandado a irse a Damasco donde se le diría qué hacer.
Hallamos que Pablo creyó. Esto se indica por su pregunta:
"Señor, ¿Qué quieres que yo haga?" Su pronta obediencia
revela su fe. Toda su vida subsecuente es prueba de su
arrepentimiento. Ananías le dijo: Ahora, pues, ¿por qué te
detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados,
invocando su nombre (Hechos 22:16). Este caso de conversión,
como todos los demás, armoniza con la Gran Comisión.
LA CONVERSIÓN DE CORNELIO
HECHOS 10. Aunque Cornelio era de carácter muy excelente, no
era hombre salvo, como lo revela el hecho de que fue
instruido para hiciera venir a Pedro, quien le diría
palabras por las cuales podría ser salvo (Hech. 11:14).
También era hombre de oración, pero oraba para saber qué
hacer. En contestación a sus oraciones, le fue mandado que
hiciera venir a Pedro, quien le diría qué hacer. Habiendo
llegado, Pedro halló a Cornelio y sus amigos congregados
para oír todas las cosas que el Señor había mandado. Con
esta confianza, Pedro les comenzó a predicar el evangelio.
Creyeron (Hech. 15:7-9), se arrepintieron (Hech. 11:18), y
fueron bautizados (Hech. 10:47,48). Se ve también que este
caso, como se esperaba, armoniza con la Comisión.
LA CONVERSIÓN DE LIDIA
HECHOS 16:14,15. Pablo le predicó a ella, y el hecho de que
estuvo atenta a lo predicado, y que fue bautizada, revela
que creyó. No se dice en tantas y cuantas palabras que se
arrepintió, pero nadie cree que Pablo hubiera bautizado a
alguien que no se hubiera arrepentido. Esta conversión
concuerda con la Comisión. Ella creyó, se arrepintió, se
bautizó, y fue salva.
EL CARCELERO
HECHOS 16:19-34. A las cero horas de la medianoche Pablo
predicó a este hombre; él creyó y fue bautizado, según la
dirección de la Comisión, y ciertamente fue salvo. Siendo
empleado de un gobierno pagano, era evidentemente pagano y
sin conocimiento del Dios verdadero, sin embargo, aprendió
bastante en el breve espacio de una hora para llegar a ser
cristiano. Esto es debido al hecho de que deseó aprender la
verdad, y que tuvo a Pablo, predicador del evangelio, para
que le dijera qué hacer. Pablo no perdió tiempo inútilmente
en sermonear o dar conferencias sobre temas populares del
día, sino que predicó el evangelio; le dijo al hombre qué
hacer para ser salvo. Dentro de la hora, el carcelero oyó,
creyó, y fue bautizado.
LOS CORINTIOS
HECHOS, 18:1-8. La narración de esta conversión es breve.
Pablo les predicó, "y muchos de los corintios oyendo creían,
y eran bautizados". Esto también concuerda con los
requisitos de la Comisión. Unos años después de su bautismo,
les escribió Pablo una carta y se dirigió a ellos como "a la
iglesia de Dios que está en Corinto" (1 Cor. 1:2). En la
misma epístola dice: Os prediqué el evangelio "el cual
también recibisteis" (1 Cor. 15:1). 1. Pablo predicó el
evangelio a los corintios. 2. Ellos, "oyendo, creían y eran
bautizados". 3. Luego Pablo se dirigió a ellos como a "la
iglesia de Dios que está en Corinto" (1 Cor. 1:2). Si el
evangelio se predica hoy y si la gente lo oye, cree y es
bautizada, ¿no vendrán así a ser miembros de la iglesia de
Dios? Si no, ¿porqué no? ¿Es usted miembro de la iglesia de
Dios? Si una carta fuera dirigida a la iglesia de Dios en su
pueblo, ¿Caería ella en manos de la que usted es miembro?
ALGUNAS OBSERVACIONES ADICIONALES
Por motivo de la grande confusión resultante de las
varias teorías y prácticas tocante a este asunto de llegar a
ser cristianos, o miembros de la iglesia, no creemos que
esta lección estaría completa sin otras cuantas
observaciones referentes a estas cuestiones. Si la gente
estuviera contenta con ser sencillamente cristianos y con
pertenecer tan sólo a la iglesia del Dios vivo, no
existirían muchos de estos problemas molestos. En los días
de los apóstoles, no había tal cosa como denominaciones. Los
discípulos de Cristo de aquel entonces eran sencillamente
cristianos.
CREDOS HUMANOS. En los días de los apóstoles a la gente
no la molestaron los credos humanos, porque tales cosas no
existían entonces. Esto siendo la verdad, ¿por qué debe uno
ahora dejar que tales cosas le molesten, o por qué debe la
gente suscribirse a ellos? Tenemos la Biblia, la inspirada
Palabra de Dios, y no necesitamos otro guía. A los ojos de
Jehová, ella basta para toda necesidad religiosa (2 Pedro
1:3; 2 Tim. 3:16,17; Juan 8:31,32; 12:48,49; Hech. 4:19,20;
5:27--29; Gál. 1:8; 1 Ped. 4:11; 2 Tim. 2:2; 1:13; Fil. 4:9;
2 Juan 9,10). A un credo que contenga menos que la Biblia le
falta; y a uno que contenga más que la Biblia le sobra.
¿ES UNA IGLESIA TAN BUENA COMO LA OTRA? Hay un gran
número de iglesias fundadas por hombres en el mundo, y
posiblemente de éstas una es tan buena como la otra; pero
seguramente nadie, si reverencia al Señor, cree que los
hombres puedan edificar una iglesia tan buena como la
edificada por el Señor. Si la gente en todas las iglesias es
el pueblo de Dios, entonces dividirlo en muchas sectas
distintas, o iglesias, es una violación positiva de la
voluntad de Dios (1 Cor. 1:10-15; 3:1- 7; Ef. 4:3,4; Juan
17:20-21). En medio de la confusión sobre las muchas
denominaciones de hoy, parece haberse olvidado que el Señor
las reprueba a todas ellas. ¿Insiste usted en que hay gente
buena en todas las iglesias? ¿Es la doctrina peculiar de
toda denominación lo que la hace buena, o no es verdad que
son buenas a pesar de las doctrinas peculiares que hacen que
sean denominaciones? A veces se sugiere que en la parábola
de la vid y los pámpanos (Juan 15) se enseña la lección de
iglesias o denominaciones diferentes. En esta parábola
declara Jesús que él es la vid y que los discípulos son los
pámpanos. "El que en mí no permanece, dijo Cristo, será
echado fuera como pámpano". Algunos creen que las siete
iglesias de Asia (Apoc. capítulos 2 y 3) eran
denominaciones. Éstas eran congregaciones locales en los
pueblos mencionados.
PREDICACIÓN SENSACIONAL. El predicador sensacional busca
excitar las emociones más bien que enseñar a la gente qué es
ser cristianos. El excita a la gente. Los métodos empleados
para persuadir a la gente a expresar algún deseo de ser
salva, como por ejemplo firmar tarjetitas o nombrar a la
iglesia de su preferencia, le parecen extraños al que lee y
respeta el Nuevo Testamento. Bajo emoción alguna gente
profesa creer en Cristo y es declarada salva por el pueblo,
mientras que no ha obedecido al evangelio. Que compare el
lector el proceso en las reuniones dirigidas por uno de
estos evangelistas sensacionales con la narración de eventos
de reuniones dirigidas por hombres inspirados, los cuales ha
estado estudiando en esta lección, y vea qué distintos son
sus métodos y predicación.
LA CONVERSIÓN. Frecuentemente, pensando que la conversión
es alguna cosa mística que Dios envía sobre uno, la persona
espera en lugar de hacer prontamente lo que Dios ha mandado.
Cree que el pecador ha de ser del todo pasivo en esto y
espera que Dios envíe de arriba el poder. Sin embargo,
conversión significa volverse, y cuando alguno se vuelve del
pecado a Dios, se convierte. La Versión Moderna, en Hech.
3:19 dice: "Arrepentíos pues, y volveos a Dios"; mientras
que la Versión de Valera dice, "Arrepentíos y convertíos".
Nótese, pues, que es deber del individuo arrepentirse y
volverse; la responsabilidad de esto es de él. El puede y
está obligado a volverse. Un hombre salvo es un hombre
convertido. La idea mística de la conversión, como es
afirmada por las denominaciones, nunca fue predicada por
ningún hombre inspirado. En aquel entonces Cristo fue puesto
delante de la gente en todo sermón; creyeron en él, se
arrepintieron de sus pecados, fueron bautizados, y fueron
salvos. Así se volvieron de Satanás a Dios. No hubo nada de
misterio en esto, y nadie se quedaba esperando a que se le
convirtiera, o se le salvara. No habría problema hoy si
todos siguieran estos ejemplos inspirados.
EL RENACIMIENTO. Cristo le dijo a Nicodemo: "Os es
necesario nacer de nuevo" (Juan 3:7-Versión Moderna). Este
es lenguaje figurado. Pero cuando hombres inspirados dijeron
a pecadores que inquirieron por la salvación qué hacer para
ser salvos, nunca les dijeron que nacieran de nuevo. La
gente no hubiera entendido lo que eso requería. Ignoraron
toda expresión figurada y dijeron a la gente en términos
sencillos qué hacer para ser salva. Cuando la gente preguntó
el día de Pentecostés qué era necesario hacer, no les dijo
Pedro que nacieran de nuevo sino que dijo en lenguaje
sencillo: "Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en
el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados" (Hechos
2:38). Al hacer esto llegaron a ser hijos de Dios. Hacer
estas cosas es nacer de nuevo y llegar a ser hijos de Dios.
Pablo dice: "pues todos sois hijos de Dios por la fe en
Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en
Cristo, de Cristo estáis revestidos" (Gál. 3:26,27).
SOBRE CONSEGUIR LA RELIGIÓN. En ciertas partes hay
quienes hablan de "conseguir la religión". Sin embargo, no
se halla tal idea o expresión en la Biblia. La religión de
los judíos es mencionada (Hech. 26:5), pero era cosa qué
creer y practicar, y no cosa qué conseguir. La palabra
"religión" es aplicada una vez a la vida cristiana: "La
religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta:
Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones,
y guardarse sin mancha del mundo" (Sant. 1:27). Así es que
la religión pura y sin mácula consiste en ayudar a los
necesitados y en guardarse sin mancha del mundo. Esto es una
vida qué vivir, pero no una cosa qué conseguir. Un hombre no
salvo, un hombre que es de este mundo, no puede hacer las
cosas que Santiago llama en este pasaje la religión pura.
Puede ayudar a los necesitados; pero no puede guardarse sin
mancha del mundo por la simple razón de que él es parte del
mundo. Puede salvarse del mundo, y luego ayudar a los
necesitados y guardarse sin mancha del mundo, pero no puede
"conseguir" lo que llama Santiago la religión pura. Una
persona puede ser religiosa y a la vez no ser cristiano.
Pablo tuvo que abandonar la religión de los judíos para
llegar a ser cristiano. Todo pagano tiene que abandonar su
religión para ser salvo. Después de salva, cualquier persona
puede hacer las cosas que según Santiago constituyen la
religión pura; pero no "consigue" uno el ayudar a los
necesitados, ni "consigue" el guardarse sin mancha del
mundo. Estas cosas se hacen. Si alguien "consigue" una
religión, es religión de otra clase.
* * *
Temas para investigación y estudio:
1. ¿Qué es adoración vana?
2. Métodos de predicadores inspirados. 3. Discusión sobre la
conversión delos del día de Pentecostés.
4. Felipe y su obra.
5. Pablo como predicador.
* * *
Preguntas:
1. ¿Cuándo fue establecida la iglesia? 2. Cítese de
memoria la Gran Comisión. Dése referencia.
3. Dénse las partes constitutivas de cada narración de la
Comisión.
4. ¿Dónde aprende uno cómo llegar a ser miembro de la
iglesia?
5. ¿Por qué cosa habían los apóstoles de esperar en
Jerusalén?
6. ¿Cuándo comenzaron a trabajar bajo la Gran Comisión?
7. ¿Qué era el tema central del sermón de Pedro?
8. Léase en voz alta ese sermón.
9. ¿Qué resultado tuvo ese sermón?
10. ¿Qué fue la contestación de Pedro a los que preguntaron?
Cítese el pasaje.
11. ¿Armoniza esta contestación con la Gran Comisión?
12. ¿Qué son las llaves del reino?
13. ¿Qué significa la frase "atar y desatar"?
14. Muéstrese que los del día de Pentecostés llegaron a ser
miembros de la iglesia.
15. ¿Por qué fue Felipe a Samaria?
16. ¿Qué predicó él? Cítese el pasaje.
17. ¿Qué resultado tuvo su predicación?
18. Dése prueba de que se arrepintieron.
19. ¿Por qué salió Felipe de Samaria?
20. ¿En qué dirección se fue? ¿A quién encontró y ¿Dónde?
21. Nárrese la historia del encuentro y la predicación.
22. Muéstrese que las cosas hechas armonizan con la Gran
Comisión.
23. ¿Quién era Saulo?
24. ¿Qué carácter tenía?
25. ¿A dónde iba? ¿Para qué? ¿Experimentó él cambio de
motivos?
26. ¿Quién lo encontró en el camino?
27. ¿Cuáles preguntas hizo Saulo? Cítense las preguntas y
las respuestas.
28. ¿Quién le fue enviado en la ciudad?
29. ¿Qué le dijo Ananías que hiciera? Cítese.
30. Muéstrese que Saulo creyó y se arrepintió.
31. Muéstrese que las cosas hechas concuerdan con la Gran
Comisión.
32. ¿Quién era Cornelio?
33. ¿Estaba salvo cuando le apareció un ángel? Cítese el
pasaje.
34. Descríbanse la visita y el sermón de Pedro.
35. Muéstrese que la conversión de Cornelio armoniza con la
Gran Comisión.
36. ¿Quién era Lidia?
37. ¿Dónde está Tiatira?
38. Descríbase su conversión.
39. ¿Dónde está Filipos?
40. ¿Cómo fueron tratados Pablo y Silas en Filipos?
41. ¿Cuáles eventos introdujeron la predicación al carcelero?
42. ¿Qué es un pagano?
43. ¿Qué pasó dentro de la hora?
44. ¿Qué hay de evidencia de que se arrepintió el carcelero?
45. ¿Dónde fue bautizado?
46. ¿Dónde está Corinto? ¿Cuál era la nacionalidad de los
corintios?
47. ¿En qué parte se narra su conversión?
48. Nárrese la historia de su conversión.
49. ¿Qué prueba que ellos llegaron a ser miembros de la
iglesia?
50. ¿Harán hoy las mismas cosas que uno sea miembro de la
iglesia?
51. ¿Quién recibiría una carta dirigida a la "iglesia de
Dios" en el pueblo suyo?
52. ¿Qué es un credo humano? ¿Quiénes los usan?
53. Pruébese que la Biblia es guía suficiente.
54. ¿Por qué no es tan buena una iglesia como la otra?
55. Si uno sigue las instrucciones de la Biblia, ¿a qué cosa
será guiado?
56. Pruébese que la división es mala.
57. ¿Qué da principio a denominaciones?
58. ¿Qué simbolizan la vid y los pámpanos?
59. ¿Qué eran las siete iglesias de Asia?
60. ¿Dónde estaban?
61. Descríbanse los métodos de los predicadores
sensacionales.
62. Muéstrese la diferencia entre su predicación y la de los
apóstoles.
63. ¿Qué debe ser el objeto del predicador?
64. ¿Es activo o pasivo el pecador en la conversión?
65. Descríbanse los resultados de la predicación falsa.
66. ¿Qué es conversión?
67. Dése el proceso de la conversión.
68. Descríbase el renacimiento.
69. ¿Qué es la religión pura? ¿La conseguimos?
70. ¿Qué es religión vana?
**y a la aplicación de la palabra "iglesia". Es cosa
común oír estos días la expresión de "ir a la iglesia" [con
un lugar en mente]. Tal expresión no se halla en el Nuevo
Testamento, ni autor alguno del Nuevo Testamento hace
referencia al lugar de asamblea como la iglesia. La iglesia
se compone de los salvos, o sea de los hijos de Dios.
EL SIGNIFICADO DE LA PALABRA "IGLESIA"
La palabra griega traducida "iglesia" es "ekklesia". Esta
palabra no fue originada por Cristo o por sus apóstoles,
sino que era muy usada por los de habla griega. Esta palabra
nunca tuvo sentido religioso entre los griegos. Quería decir
literalmente "los llamados" y fue aplicada a cualquier
cuerpo de gente "llamado" y convocado para cierto propósito.
En este sentido se usa esta palabra unas cuantas veces en el
Nuevo Testamento. En Efeso los plateros incitaron a las
multitudes en contra de Pablo. De este tumulto leemos: "Unos,
pues, gritaban una cosa, y otros otra; porque la
concurrencia (asamblea, Versión Moderna) estaba confusa". (Hech.
19:32). La palabra aquí traducida "concurrencia" (o asamblea)
es la misma palabra traducida en otros pasajes como "iglesia".
El escribano se dirigió al gentío, diciendo: "Y si demandáis
alguna otra cosa, en legítima asamblea se puede decidir"
(ver. 39). En este caso la palabra "asamblea" (ekklesia) es
aplicada al tribunal regular. "Y habiendo dicho esto,
despidió la asamblea". (ver. 41). Dos veces en este capítulo
es aplicada la palabra "ekklesia" al gentío, y una vez a la
corte regular. Por lo tanto se ve que en el uso corriente de
la palabra era aplicada a cualquier cuerpo de gente reunida
con algún propósito.
POR QUÉ ES APLICADA ESTA PALABRA AL PUEBLO DE DIOS. La
palabra "ekklesia" es aplicada al pueblo de Dios en el Nuevo
Testamento porque le describe con exactitud. Ha sido "llamado"
del pecado a la santa manera de vivir, "llamado" de las
tinieblas a la luz, "llamado" del mundo al reino de Dios. No
es llamado del mundo en sentido físico, sino moral y
espiritual. "Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo;
pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo,
por eso el mundo os aborrece" (Juan 15:19). Ellos eran una
iglesia solamente en sentido preparatorio. Todavía no se
había establecido la iglesia, ni tenían la fe necesaria para
ser miembros de ella. La iglesia, el cuerpo de gente llamada
del pecado y redimida por la sangre de Cristo, es una gran
asamblea congregada (espiritualmente) bajo la dirección de
Cristo, aunque sigue cada miembro ciudadano del país y ocupa
su lugar en los negocios de la vida como siempre. Si en
verdad uno ha sido llamado del pecado, es miembro del cuerpo
llamado tanto en un lugar como en otro. Si uno puede
entender debidamente la verdad de que los llamados del
pecado a la santa manera de vivir constituyen la iglesia, no
será estorbado por la idea errónea de que la iglesia exista
solamente cuando esté congregada físicamente. Los llamados
son el pueblo de Dios, congregados físicamente o no. Este
cuerpo de gente llamado tiene existencia continua. La casa
del carcelero era su familia (Hech. 16:34), y la casa de
Dios es la familia de Dios (1 Tim. 3:15; Ef. 2:19). Sería
absurdo pensar que Dios tenga una familia en un dado lugar
solamente cuando los cristianos estén congregados para
adorarle.
EJEMPLO NEOTESTAMENTARIO DE LA PALABRA
EL SENTIDO GENERAL. La palabra "iglesia" ("ekklesia") en los
pasajes siguientes incluye a todos los salvos, a todos los
llamados, en el mundo: Mateo 16:18; Col. 1:18; Ef. 1:22;
5:25; Heb. 12:23. Nunca se congrega este cuerpo entero en
una sola asamblea física, sino como un cuerpo de gente
llamado del pecado y que constituye una gran hueste
espiritual, tiene una existencia verdadera, y todo hijo de
Dios en la tierra es miembro de él. Toda persona que por
medio de la obediencia se ha separado del pecado es parte de
los llamados, parte de la iglesia, la "ekklesia". Según este
empleo de la palabra, hay dos clases de gente-es decir, los
que han sido llamados de este mundo y los que no-la "ekklesia"
y el mundo. Así es que toda persona responsable está
sirviendo a Dios o a Satanás, caminando en el camino angosto
o en el ancho, rumbo al cielo o al infierno, hallándose en
la iglesia o en el mundo, como salvo o como no salvo (Mateo
7:13, 14, 24-27; 12:30; Lucas 16:13; Rom. 6:16, 20; Juan
8:34; 1 Juan 3:10; Col. 3:15; Ef. 2:16). Uno que ha sido
llamado del pecado es, por virtud de aquel hecho, uno de los
llamados, y no tiene que participar en algún acto adicional
para juntarse a ellos. Los llamados del pecado constituyen
la familia de Dios. Uno llega a ser hijo de Dios por el
renacimiento; por medio de este renacimiento llega a ser
miembro de la familia de Dios (Juan 3:5). Si un hijo de Dios
se junta a otra cosa, tendrá que ser, por lo tanto, a una
cosa distinta a la familia de Dios.
LIMITACIONES GEOGRÁFICAS. La palabra "iglesia" no siempre
incluye a todos los salvos en el mundo, sino que a veces
incluye solamente a los llamados en un dado lugar, o
territorio, como por ejemplo la iglesia en Jerusalén (Hech.
8:1), la iglesia en Corinto (1 Cor. 1:2), las iglesias por
toda Judea (Hech. 9:31); pero la idea esencial es la misma
que cuando es aplicada al cuerpo entero-es decir, incluye a
todos los llamados, los salvos, en el territorio mencionado.
IGLESIAS LOCALES O CONGREGACIONES. Este empleo de la palabra
"iglesia" parece haber sido ignorado en general. En el Nuevo
Testamento existe la idea de una congregación local, o sea
un cuerpo de gente salva unido para obra y adoración y
congregándose en un lugar. Puesto que estas congregaciones
no poseían casas de oración, con frecuencia se congregaban
en casas particulares (Rom. 16:4,5; Col. 4:15; Fil. 2). La
membresía de tales congregaciones no es determinada por
límites geográficos. En una ciudad donde hay varias
congregaciones, el cristiano decidirá dónde adorar a Dios al
considerar varias circunstancias, como por ejemplo la
ubicación de la casa de oración, la oportunidad de servir,
etc. Así es el caso también en los lugares rurales donde hay
muchas congregaciones. Cada cristiano tendrá que resolver
por sí mismo estas consideraciones. La iglesia en la calle
Zaragoza no se refiere a los cristianos que viven en esa
calle, sino a los cristianos que regularmente se congregan
para adorar en su casa de oración ubicada en dicha calle,
aunque ninguno de ellos viva en ella.
¿EN QUÉ IGLESIA O DENOMINACIÓN TENDREMOS LA MEMBRESÍA?
Si una persona está salva, si ha sido llamada del pecado en
el un cuerpo (Col. 3:15). ¿por qué habría de juntarse a otra
iglesia? ¿No basta que uno sea cristiano mientras vive y
vaya al cielo cuando muera? Ser llamado del pecado a la
comunión de Cristo, ser redimido por la sangre de Cristo (1
Ped. 1:18,19), ser miembro de la familia de Dios, debe de
satisfacer los anhelos de todo corazón piadoso. Al hijo de
Dios le es posible juntarse a alguna denominación, como le
es posible a un ciudadano americano juntarse a un tumulto,
pero ¿para qué hacerlo? Nadie cree que sea necesario a la
salvación la membresía en la Iglesia Bautista; aun los
bautistas declaran que no lo es. La Iglesia Bautista no
existió hasta el año 1607. Cincuenta años después de la
organización de la primera sociedad misionera de entre los
bautistas, se convocó una grande asamblea en Kettering, el
lugar de su organización, con el propósito de celebrar ese
evento. Publicaron un documento oficial en el Baptist
Jubilee Memorial. El Sr. Benedict cita este documento, y
dice que puede presumirse que todas sus declaraciones fueron
aprobadas por toda la denominación. De este documento
citamos lo siguiente: "La primera Iglesia Bautista Regular
de que tenemos conocimiento tiene fecha del año 1607, y fue
fundada en Londres por un Sr. Smyth, quien había sido
clérigo en la Iglesia Anglicana. Fue fundada sobre los
principios de los Bautistas Generales. En el año 1633 la
primera Iglesia Bautista Particular se fundó en Londres bajo
la dirección del Sr. Spilsbury" (Benedict, p. 304). Esta
cita no expresa la opinión de un solo hombre, sino que fue
aprobada por toda la Iglesia Bautista de aquel entonces. El
Metodismo lo comenzaron Carlos y Juan Wesley. Este
movimiento tuvo principio en forma de sociedades para
edificación mutua, la primera de éstas siendo organizada en
el año 1729, pero no alcanzó estado de existencia
independiente como iglesia autónoma hasta el año 1740 (McTyeire,
p. 177). La Iglesia Presbiteriana tuvo su origen en Escocia
en el año 1557. Estas iglesias fueron organizadas por los
hombres y son desconocidas en el Nuevo Testamento. No
obstante es necesario que uno sea miembro de la iglesia de
Dios para ser salvo. No es cuestión de si la iglesia salva,
porque la iglesia no salva a nadie, pero la iglesia es el
cuerpo de Cristo y él es el Salvador del cuerpo: "porque el
marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de
la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador" (Ef.
5:23). La iglesia del Señor no es denominación-ella incluye
a todos los hijos de Dios.
UN CUERPO. Hay "un cuerpo" (Ef. 4:4).
"Pero ahora son muchos los miembros, pero el cuerpo es uno
solo" (1 Cor. 12:20). "Y la paz de Dios gobierne en vuestros
corazones, a la que asimismo fuisteis llamados en un solo
cuerpo; y sed agradecidos" (Col. 3:15).
¿QUÉ ES EL UN CUERPO? "y él es la cabeza
del cuerpo que es la iglesia" (Col. 1:18). "...Cristo por su
cuerpo, que es la iglesia" (Col. 1:24). Como Cristo tiene
solamente un cuerpo, así también tiene solamente una
iglesia.
CRISTO ES LA CABEZA DE LA IGLESIA. "Y él
es la cabeza del cuerpo que es la iglesia" (Col. 1:18).
"...y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,
la cual es su cuerpo" (Ef. 1:22,23). "Porque el marido es
cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia"
(Ef. 5:23). El oficio de la cabeza es gobernar y controlar
al cuerpo, y todo cuerpo funciona según mande la cabeza. Por
eso la iglesia ha de mirar a Cristo para recibir de él
dirección en todo asunto de obra y adoración. La iglesia no
es institución democrática; tampoco es una aristocracia; y
los miembros no tienen derecho de gobernar al cuerpo. No
debe de intentar una congregación, o parte de ella, imponer
a la iglesia una doctrina o llevar a cabo un programa que el
Nuevo Testamento no autorice. Esto sería gobierno de
tumulto.