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CAPÍTULO SIETE
LA REUNIÓN EN EL DÍA DEL SEÑOR
Las iglesias pueden tener tantas reuniones como quieran, pero
respecto a la reunión en día del Señor no tienen opción--el
Señor manda que la iglesia se congregue en este día para
adoración.
LOS PREPARATIVOS PARA LA REUNIÓN. Toda
reunión pública resulta mejor si se hacen de antemano los
debidos preparativos. El servicio en el día del Señor puede ser
mejorado en varios sentidos, si las iglesias prestan más
atención a la preparación. Los que dirigen los servicios deben
hacer algunos preparativos especiales.
CASAS CÓMODAS. Toda iglesia debe de tener una
casa cómoda en que congregarse, si le es posible; y comúnmente
lo es si así lo quiere. ¿Por qué no tener un lugar atractivo en
que adorar al Señor? El edificio debe de tener calefacción para
tiempo de frío, y estar debidamente ventilado a la hora de
servicio.
CANTIDAD SUFICIENTE DE BIBLIAS. "Lámpara es a
mis pies tu palabra, Y lumbrera a mi camino" (Sal. 119:105).
Respecto a biblias, algunas iglesias no están bien alumbradas.
Que haya una cantidad suficiente de biblias en el edificio; que
estén distribuidas de tal manera que los presentes tengan acceso
a ellas. Toda congregación debe de tener una buena concordancia,
un diccionario bíblico, y mapas de tierras bíblicas, para ser
usados en sus estudios.
HIMNARIOS. Debe de haber una suficiente
cantidad de himnarios. Téngase cuidado de seleccionar himnarios
de valor intrínseco. La costumbre de algunas congregaciones de
cambiar de himnarios cada año se debe al hecho de que no compran
los de cualidades permanentes. Aprenden solamente unos cuantos
cantos en el himnario, y pronto quieren cambiar de himnario.
EL OBJETO DE LA REUNIÓN
LLENA ALGUNAS DE NUESTRAS NECESIDADES. El
servicio en el día del Señor llena algunas de nuestras
necesidades espirituales, o de otra manera el Señor no lo
hubiera mandado.
ADORAR A DIOS. Con esto no queremos decir que
uno no puede adorar a Dios en otro tiempo, no obstante hay
algunos actos de adoración que solamente se pueden llevar a cabo
en este servicio.
¿CUÁNDO SE LOGRA EL OBJETO? El objeto de este
servicio no se ha logrado cuando uno sencillamente acaba de
tomar la Cena del Señor, y nadie crea que por haber participado
en esta una parte del ser-vicio, ha realizado plenamente el
objeto del servicio. "Y perseveraban en la doctrina de los
apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del
pan y en las oraciones" (Hechos 2:42).
LA ADORACIÓN
SIGNIFICADO. La palabra griega usada más
frecuentemente para expresar la idea de adoración, es "proskuneo".
Otra palabra a veces traducida "adoración" (Fil. 3:3-Versión
Moderna; Heb. 9:9, culto, Versión Moderna; 10:2, culto, Versión
Moderna y Valera), es "latruo". Más frecuentemente se traduce
esta palabra "servir". Hay otras cuantas palabras griegas de vez
en cuando se traducen "adoración". Una investigación cuidadosa
de todas las palabras griegas traducidas "adoración" nos conduce
a esta conclusión: es decir, que adorar a Dios aceptablemente
significa rendirle obediencia sincera y reverente. Nos es
imposible hacer esa distinción microscópica entre "adoración" y
"servicio" que algunos pretenden ver. La distinción entre "adoración"
y "servicio" que algunos piensan poder hacer ha dejado que
algunos participen en algunas cosas no autorizadas en lo que
ellos llaman "servicio", cosas que no practicarían en la hora de
"adoración".
ADORACIÓN VANA. "Pues en vano me honran,
Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres" (Mat. 15:9).
Es vana porque no beneficia al que adora, ni tributa honor a
Jehová (véase Mar. 7:6,7). Hacer cosas en ceremonia religiosa,
cosas que no ha mandado Dios, es adoración, pero es adoración
vana. No le corresponde al hombre planear su propia adoración,
ni tampoco puede idear un sistema de adoración que agrade a
Jehová. Determine si su adoración es aceptable, o si es vana,
midiendo sus actos con la palabra de Dios.
LA ADORACIÓN VERDADERA. "Dios es Espíritu; y
los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que
adoren" (Juan 4:24). La adoración verdadera es la única que es
digna de nuestro tiempo y atención, porque es la única que
agrada a Dios. La adoración verdadera es adorarle al Padre en
espíritu y en verdad. Adorar "en espíritu" es involucrar nuestro
espíritu-con sinceridad, no con formalidad e indiferencia. El
hombre siempre se ha inclinado a caer en vanas formalidades, y a
Dios le ha desagradado siempre tal adoración. "Pero le
lisonjeaban con su boca, Y con su lengua le mentían; Pues sus
corazones no eran rectos con él, Ni estuvieron firmes en su
pacto" (Sal. 78:36,37; véase Mat. 15:7,8). Adorar "en verdad" es
ser guiado por la verdad. "Dice, pues, el Señor: Porque este
pueblo se acerca a mí con su boca, y con sus labios me honra,
pero su corazón está lejos de mí, y su temor de mí no es más que
un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado" (Isaías
29:13). Su temor, o culto, era reglamentado por la enseñanza de
hombres. "Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de
la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo,
sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace"
(Sant. 1:25; véase Ezeq. 22:26; 33:30,32; Mat. 15:8,9; Col.
2:20-23; Mar. 7:13).
ENSEÑANZA Y AMONESTACIÓN
UNA PARTE ESENCIAL. Toda adoración verdadera
se basa en la enseñanza idónea. "Conozco, oh Jehová, que el
hombre no es señor de su camino, ni del hombre que camina es el
ordenar sus pasos" (Jer. 10:23). "Enséñame, oh Jehová, tu camino;
caminaré yo en tu verdad" (Sal. 86:11). "Enséñame a hacer tu
voluntad, porque tú eres mi Dios" (Sal. 143:10). "Mi pueblo fue
destruido, porque le faltó conocimiento" (Oseas 4:6). "Y
conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres" (Juan 8:32).
La igle-sia primitiva "perseveraba en la doctrina de los
apóstoles" (Hechos 2:42)-es decir, que perseveraban siendo
alumnos atentos de los apóstoles. Según la Gran Comisión,
después de que la gente había sido enseñada y bautizada,
continuaba siendo enseñada (Mat. 28:19,20). La ejecución debida
de esta obligación requiere que toda iglesia haga un esfuerzo
sistemático de desarrollar a cada miembro al punto más alto de
eficiencia en enseñar la palabra, no solamente a los miembros,
sino también a los que no conocen al Señor.
LA OBLIGACIÓN ES PARA TODOS. Parece que
algunos piensan que el estudiar la Biblia es privilegio más bien
que deber; la verdad es que es ambas cosas. Todo hijo de Dios
debiera considerarlo gran privilegio y bendición, como también
deber solemne, el aprender más de sí mismo, de Dios, y del
camino de la vida. En la Gran Invitación dijo Jesús, "Llevad mi
yugo sobre vosotros, y aprended de mí" (Mat. 11:29). Se nos
manda que, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadamos
conocimiento (2 Ped. 1:5). Dios espera que todos sus hijos
dentro de un tiempo razonable lleguen al grado de conocimiento
que les capacite para enseñar a otros. "Porque debiendo ser ya
maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os
vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las
palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis
necesidad de leche, y no de alimento sólido" (Heb. 5:12). En la
tentación de nuestro Salvador, confió él de la palabra de Dios
como su arma de defensa (Mat. 4). "Escrito está" fue la
terminación de cada tentación. Toda persona debería de
familiarizarse tanto con las Escrituras que pudiera traer a la
memoria una cita apropiada para toda tentación.
Tome parte cada uno en el estudio bíblico de
día del Señor, o como maestro o como alumno. Será de ayuda para
usted y de ánimo para la obra. Sea usted un ayudante, y verá
cuánto le ayuda a usted. En la obra de enseñar, recuerde que
está trabajando juntamente con Dios: "Así, pues, nosotros, como
colaboradores suyos, os exhortamos también a que no recibáis en
vano la gracia de Dios" (2 Cor. 6:1).
¿QUÉ ENSEÑAR. La palabra de Dios, por ser la fuente de toda luz
espiritual, debe de ser el único asunto enseñado en la reunión
del día de Señor. Debemos de hablar conforme a los oráculos de
Dios (1 Ped. 4:11). Nadie debe de intentar forzar su opinión
sobre el estudio. Es cierto que toda ayuda disponible puede ser
consultada para llegar al verdadero significado de alguna parte
de la palabra de Dios, pero debe las personas en la clase deben
tener presente el hecho de que está tratando de aprender la
Biblia, y que está usando ayudas solamente como medios de llegar
al verdadero significado del texto.
CÓMO ENSEÑAR. Dios no nos ha atado a ningún
método enseñanza en particular. Se puede usar la página impresa
o comentarios orales. Deben de procurar los maestros hacer la
lección interesante e instructiva. El interés merma cuando el
estudio se atrasa. Que el maestro esté bien preparado. Es
interesante la discusión de puntos, pero la discusión
interminable mata el interés. Cuando cada uno haya opinado sobre
dado punto, sigan adelante, aunque no han llegado a un acuerdo.
Dé la admonición a cada uno a llevar los puntos expresados a
casa y allí meditar en ellos. Puede morir el interés por la
excesiva discusión de puntos en que, quizás, sólo dos o tres se
interesan. "Pero desecha las cuestiones necias e insensatas,
sabiendo que engendran contiendas" (2 Tim. 2:23).
LA PREPARACIÓN DE LA LECCIÓN. El maestro debe
de sentir su responsabilidad, y si en verdad es maestro, la
sentirá. No toleraríamos por mucho tiempo en nuestras escuelas y
universidades a un maestro que habitualmente se presentara ante
su clase falto de preparación. La responsabilidad de usted como
maestro de la palabra de Dios es mayor que la de él. Si no puede
usted reconocer debidamente esta responsabilidad, no haga burla
del sagrado oficio de maestro-entrégueselo a otro que tenga un
sentido más vivo de responsabilidades. "Procura con diligencia
presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué
avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad" (2 Tim. 2:15).
Cada discípulo debe de sentir su responsabilidad. Nadie haga que
la clase se alargue. Un alumno bien despierto es un estimulante
maravilloso para los demás. "Bienaventurado el varón que no
anduvo en consejo de malos,
Ni estuvo en camino de pecadores,
Ni en silla de escarnecedores se ha sentado; Sino que en la ley
de Jehová está su delicia,
Y en su ley medita de día y de noche" (Sal. 1:1,2). Escudriñad
las Escrituras (Juan 5:39).
LA OFRENDA
En otra lección en este tomo discutimos esta
lección en detalle.
LA OFRENDA. No se revela en la Escritura
ningún método en particular con que se haga la colecta. Hay qué
mantener buen orden a través de todo el servicio. Evítese la
confusión. "pero hágase todo decentemente y con orden" (1 Cor.
14:40). Seguramente que una congregación de cualquier tamaño no
va a empujar y codear para tratar de llegar a la mesa para dejar
su ofrenda. Tal confusión es sin excusa puesto que una manera
más tranquila es siempre más práctica. Además, algunos
cristianos no gustan hacer notorias sus ofrendas en manera tan
pública. Su sentido de buena crianza se rebela contra eso.
Ninguna congregación anda, moviéndose en confusión, en tomar la
Cena. Se reconoce la buena razón de tener la Cena servida a la
congregación; así se haga respecto a la colecta.
EL CANTO
ENSEÑAR, AMONESTAR, HACER MELODÍA. "No os
embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed
llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con
himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en
vuestros corazones" (Ef. 5:18,19). "La palabra de Cristo more en
abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros
en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al
Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales" (Col. 3:16).
El canto podría muy bien ser clasificado bajo el encabezado de
la enseñanza. Pero corresponde también a la oración y la ala-banza.
Por lo tanto, lo discutimos como asunto distinto. Los requisitos
puestos por Pablo para guiarnos en el canto nos obligan a
considerar con cuidado la naturaleza de los himnos que cantemos.
Evítense todas las canciones triviales y sin significado,
compuestas de un revoltijo de rimas llamativas. Muchos de los
himnos que cantamos no tienen nada recomendable, excepto quizás
la melodía, y aún la melodía puede causar aversión al que en
realidad tiene discernimiento musical. Muchos de nuestros himnos
son escritos por hombres de poca sabiduría bíblica, ninguna
instrucción literaria, ninguna devoción espiritual, y poca
habilidad musical. No es buena una canción por ser vieja; ni es
mala por ser nueva. Puesto que el arte de escribir canciones ha
llegado a ser general, cada año ha producido una cantidad de
canciones, y solamente las buenas han sobrevivido. Los buenos
himnos antiguos que cantamos son la rebusca de entre incontables
cientos escritos en años que pasaron. De vez en cuando un himno
escrito en nuestro tiempo vivirá, pero la mayoría perece en un
período breve, o cuando mucho en unos cuantos años. Piense usted
en las canciones que cantaba hace unos años-¿Quién las canta
ahora? Toda la iglesia les debe cantar himnos a sus niños,
cuando menos algunos, que permanecerán con ellos en los años
venideros. Tales himnos son una verdadera edificación espiritual.
Un estudio cuidadoso de los pasajes dados al principio de este
párrafo mostrará la naturaleza de los cantos que usted debe de
cantar. Deben de ser bíblicos y devotos.
HIMNOS APROPIADOS. Contando con tan grande
variedad de himnos, no es difícil seleccionar un himno apropiado
para alguna ocasión o alguna parte de la adoración. El director
de himnos que en un servicio de bautismo dirigió la canción "Trabaja
con los remos, marinero, trabaja con los remos", mientras que
estaba levantándose del agua el bautizado, causó más júbilo que
devoción. Otro director dirigió el himno "¿Por qué no esta noche?"
como invitación en el servicio de la mañana. Hay himnos
espirituales apropiadas para toda ocasión apropiada.
LA INTERPRETACIÓN. Decid vuestras palabras
clara y distintamente. A menos que la gente entienda a quienes
cantan, ellos no obedecen el mandato de Pablo de enseñar y
exhortar el uno al otro al cantar himnos. Esto es parte esencial
que considerar. Producir música meramente, no es obedecer el
mandato inspirado. No debe ninguna congregación olvidarse a tal
grado del propósito del cantar que cante sin propósito. "Cantaré
con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento" (1
Cor. 14:15). Esto quiere decir que el espíritu participa en el
canto, y que cantan de tal manera que otros pueden entender. El
contexto claramente indica esta explicación. Una nota musical,
en cuanto a duración, no tiene valor absoluto; su valor es
relativo. El compás, ya sea rápido o lento, debe de ser
determinado por el sentimiento del himno y por la ocasión.
Recuerden, no deben cantar para agradar a la gente.
EL DIRECTOR. Ciertamente el director debe de
ser cristiano-uno que no es profundamente religioso nunca debe
de dirigir ninguna parte del servicio. El director puede mejorar
o arruinar esta parte del servicio. Un servicio religioso no
debe ser ocasión para que el director exhiba su destreza ni para
que luzca el alcance de su voz. Él es quien dirige en esta parte
del culto que puede hacerse con mucha devoción y edificación.
Debería él de hacer una selección cuidadosa de himnos apropiados,
y luego guiar a la congregación de tal manera que resulte en los
resultados deseados. No haga comentarios a la ligera ni se haga
el gracioso entre himnos. Comúnmente, mientras menos se diga,
mejor, a menos que sea alguna palabra bien planeada para hacer
el canto más edificante. Cuando estamos congregados para culto,
no es tiempo de solamente cantar notas.
LA CENA
LA MESA. Cuando la iglesia ya tenga lugar
permanente en qué congregarse, una mesa apropiada para el
propósito debe de ser parte de los muebles.
LOS MANTELES Y UTENSILIOS. Los manteles
buenos y de largura suficiente para la mesa no salen costosos.
La creciente ciencia sanitaria crea una demanda de copitas
individuales. Al desearlas una congregación, cómprese un buen
juego-Uno que se pueda guardar higiénicamente. Si se tiene un
juego así, o de otra clase, procúrese uno que convenga a esta
parte del culto. Entonces guárdense limpios tanto los manteles
como los utensilios.
LOS PREPARATIVOS PARA LA CENA. En toda
congregación hay mujeres buenas que tienen interés en la
adoración pura. Una de éstas debe de ser encargada de hacer el
pan. La Cena fue instituida en conexión con la última pascua
bajo la ley (Luc. 22:14-23). En esa fiesta no se usaba la
levadura; por eso, fue usado pan sin levadura en la institución
de la Cena del Señor. Pan sin levadura es sin polvos de hornear
que lo levanten. Una buena harina, un poco de sal, leche
pasteurizada o aceite vegetal, y agua deben de usarse. Evítese
que el pan sea duro o quebradizo, pero al mismo tiempo que esté
bien cocido al horno. No vemos lugar para controversia sobre el
uso de jugo de uvas o vino de uva-los dos son el fruto de la vid
(Luc. 22:l8).
EL ENCARGADO DE SERVIR LA MESA. ¿Está usted
encargado de servir la mesa? Entonces no se encargue de esa
fiesta sagrada despeinado ni desarreglado, como si no tuviera
respeto para el servicio. Usted no debe parecer como si fuera
invitado a tener parte pública en alguna otra clase de junta.
Tampoco es el tomar la cena del Señor ocasión para controversia
o reprensión. A menos que preceda un buen sermón apropiado,
pueden ser útiles algunas palabras bien preparadas. Se debe de
hablar levantando el volumen de la voz de modo que oiga bien
toda la congregación.
ACCIÓN DE GRACIAS. La oración se compone de
petición, alabanza, y acción de gracias. No obstante, el dar
gracias no es orar, y el orar no es dar gracias. Dé gracias-no
ore-deje el orar para la ocasión apropiada. Además, al dar
gracias, hable de manera que todos oigan, para que todos digan "amén"
(1 Cor. 14:16). Hay que pensar en lo que decimos. A menudo se
oye decir: "Padre, te damos gracias por este fruto de la vid que
representa tu sangre", como si fuera el Padre, y no el Hijo,
quien hubiera vertido su sangre. Tal ignorancia o descuido, no
tiene excusa.
¿QUIÉNES DEBEN DE PARTICIPAR? "Porque yo
recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor
Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado
gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que
por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo
tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta
copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces
que la bebiereis, en memoria de mí" (1 Cor. 11:23-25). Esto fue
escrito a "la iglesia de Dios que está en Corinto" (1 Cor. 1:2).
Es la mesa del Señor, (1 Cor. 10:21), y está en Su reino (Luc.
22:29,30). Ciertamente todo cristiano tiene derecho de
participar de ella. Uno no debe comer o beber indignamente (1
Cor. 11:28,29; véase la lección sobre in Cena del Señor, Sana
Doctrina, Tomo 1., pp. 168-183).
LA ORACIÓN
Hay algo que es oración congregacional-es
decir, una oración ofrecida por un grupo de gente. "Otra vez os
digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra
acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi
Padre que está en los cielos" (Mateo 18:19). Esto enseña que un
grupo de gente puede concordar de antemano en pedir cierta cosa.
EL DIRECTOR. No se espera que hable en voz
alta toda la congregación. Uno es señalado para dirigir. El ha
de guiar a la congregación, y debe de pedir las cosas que desee
toda la congregación. La congregación debe de seguirlo, y dar
sanción a su oración con decir en voz alta "amén" (1 Cor.
14:15,16). Esto requiere que el director hable en voz
suficientemente alta para que todos oigan.
Las oraciones registradas en la Biblia son
breves. Algunas oraciones de hoy no son bíblicas en cuanto a su
largura.
Puntualidad
Anúnciese la hora de dar principio y pricípiese a la hora.
Una iglesia debería de mostrar en sus asuntos
los elementos de empresa y puntualidad que son esenciales a
cualquier vocación. "Todo lo que te viniere a la mano para hacer,
hazlo según tus fuerzas" (Ecl. 9:10). "En lo que requiere
diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al
Señor" (Rom. 12:11).
* * *
Temas para investigación y discusión:
1. Edificación.
2. Mi parte en el servicio del día del Señor
3. "Esperaos unos a otros"
4. La iglesia es una luz
5. Cosas pequeñas
* * *
Preguntas:
1. ¿Cuántos servicios puede tener una iglesia?
2. ¿Cuál servicio es mandado específicamente por el Señor?
3. Diga de los preparativos para el servicio
4. Descríbase el templo de Salomón
5. ¿Cuáles ayudas debemos de tener en el estudio bíblico?
6. ¿Qué clase de himnario debemos de tener?
7. ¿Por qué cambian de himnario con frecuencia algunas
congregaciones?
8. ¿Cuál es el objeto de del servicio del día del Señor?
9. ¿Cuándo se logra ese objeto?
10. ¿Qué es adoración?
11. ¿Se puede hacer distinción entre adoración y servicio?
12. ¿Qué es adoración vana? Cítese pasaje
13. ¿Por qué es vana?
14. ¿Cómo se determina que la adoración es aceptada por Jehová?
15. ¿Qué es adorar en espíritu y en verdad?
16. Nómbrense algunos elementos de la adoración.
17. ¿Por qué es necesaria la enseñanza? Dése referencia.
18. ¿A dónde conduce una falta de sabiduría? Cítese.
19. Dése un pasaje que nos exhorte a enseñar.
20. ¿Quiénes necesitan leche? Cítese el pasaje.
21. Nárrense las tentaciones de Jesús y su defensa.
22. ¿Qué debemos de enseñar? ¿por qué?
23. ¿Cuáles ayudas se pueden usar? ¿Por qué?
24. ¿Qué clase de preguntas deben de ser evitadas? ¿Por qué?
25. ¿Está preparado su maestro para enseñar?
26. ¿Cuál cree usted que es mejor método para hacer la colecta?
27. ¿Qué tenemos que hacer al cantar? Cítese pasaje.
28. ¿Debemos cantar alguna cosa que no enseñaríamos?
29. Nombre algunos himnos que le gustaría a usted cantar en la
adoración.
30. ¿Le gustan los cantos (o himnos) que cantaba hace cinco años?
¿por qué?
31. Nómbrense algunos himnos no apropiados para el servicio del
día del Señor.
32. Nómbrense algunos himnos no apropiados para la Cena del
Señor, para el bautismo, para invitación.
33. ¿De qué manera deberíamos de cantar? Cítese 1 Cor. 14:15
34. ¿A quién debemos de buscar agradar cuando cantemos?
35. ¿Quién debe de dirigir el servicio de canto?
36. ¿Por qué no debemos cantar "notas" en la adoración?
37. ¿Tienen ustedes una mesa adecuada para la Cena del Señor?
38. ¿Son adecuados los manteles?
39. ¿Le parecen convenientes los utensilios en la mesa?
40. ¿Están siempre limpios?
41. ¿Qué clase de pan se usa?
42. ¿Cómo se prepara?
43. ¿Por qué es servicio sagrado?
44. ¿Se muestran preparados y pulcros los encargados de servir
la mesa?
45. ¿Ora usted cuando se le pide dar gracias para la Cena del
Señor?
46. ¿Quiénes deben de participar de la Cena?
47. ¿Dónde está la mesa? Cítese pasaje.
48. ¿Quiénes se hallan en el reino?
49. ¿Qué es comer o beber indignamente?
50. ¿Qué es oración congregacional?
51. Dése pasaje para la oración congregacional.
52. ¿Qué diremos de una oración que no es oída por todos?
53. ¿Qué diremos de las oraciones largas?
54. ¿Llegó usted a tiempo al servicio de esta mañana?
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