Todo cristiano, de ser posible, debe de tener comunión
con alguna congregación local. Le conviene a é1 y a la
causa en general, porque le ayuda guardar vivo en él el
sentido de responsabilidad y le guarda a é1 en contacto
con los que le pueden ser una fuente de ánimo y recibe
la iglesia el beneficio de su cooperación. Cada iglesia
debe de conocer a sus miembros; esto también conviene
tanto a los miembros como a la iglesia. Toda iglesia
debe de guardar una lista de la membresía, como también
un registro de sus actividades.
LOS DIRECTORES DE LA CONGREGACIÓN
En la disciplina, como también en otros asuntos, los
ancianos deben de tomar la dirección. Les toca a ellos
apacentar a la iglesia (Hechos 20:28), sobrellevar a los
enfermos (v. 35), y velar por las almas de los que están
bajo su cuidado (Heb. 13:17). Aunque no haya en dada
congregación hombres debidamente elegidos como obispos,
es un hecho que hay quienes toman la dirección. Todo
cuerpo de hombres, organizado o no organizado, tiene a
ciertos hombres de entre ellos por directores, por lo
tanto, toda congregación, aunque no tenga ancianos
debidamente elegidos, puede ejercer disciplina y tiene
la obligación de hacerlo.
Si una congregación tiene las cualidades suficientes
para que tenga el derecho de existir, tiene también el
derecho de protegerse contra aquellos que buscarían
trastornar sus propósitos o destruir su paz. Además, el
Señor requiere que su iglesia se guarde relativamente
pura y propia para su servicio. Este es el propósito de
la disciplina.
EL SIGNIFICADO DE LA DISCIPLINA
La disciplina en la iglesia pertenece a la enseñanza,
corrección y desarrollo de sus miembros, teniendo como
fin la salvación final de ellos. Nadie debe de estar
pensando que trate la disciplina solamente de despedir a
los miembros desordenados. Aplíquese la excomunión
solamente después de haber fallado otros procedimientos
disciplinarios.
LA NECESIDAD DE LA DISCIPLINA
En todo cuerpo bien gobernado, sea familiar, estatal,
o eclesiástico, tiene qué haber disciplina, o de otra
manera habrá fracaso. Ella desarrolla la paz y la
alegría, tanto
como la eficiencia, del cuerpo, y desarrolla el carácter
de todos los interesados. Considérese el hogar en que no
es evidente la disciplina, el ejército en que no es
mantenida, o la escuela en que no es observada. Trate
uno de imaginarse a una iglesia donde no exista la
disciplina cristiana. Los hijos obedecen a los padres,
el soldado al oficial debidamente elegido, el alumno al
maestro, y el cristiano al Señor; de otra manera se
corrompe la paz y la utilidad de cada uno y el propósito
de cada institución es malogrado. Muchas iglesias, en su
manera negligente e indeterminada de hacer las cosas, no
prestan casi nada de atención a la disciplina. No se
avanza esfuerzo sistemático de instruir a los miembros
ni de prepararlos para ser obreros útiles. Salen
miembros de tales congregaciones a otros lugares, que si
supieron avanzar establecerían iglesias de Cristo y
vendrían a ser directores en la obra. Se ausentan
miembros del culto semana tras semana, y no se hace
esfuerzo para determinar la causa o de atraerlos de
nuevo. En lugar de descomulgar del cuerpo al miembro
desordenado, se le permite proseguir en su mala manera
de vivir hasta que llega a estar tan podrido que se
retira él mismo. Solamente así logran algunas iglesias
deshacerse de miembros indignos. El hecho de que
progresa el cristianismo a pesar de todas éstas cosas es
prueba positiva de su poder y vitalidad inherente. Deben
de ser alabadas las muchas iglesias por la disciplina
que ejercen, y uno debe de ser animado por la obra que
se está llevando a cabo.
MÉTODOS DE DISCIPLINA
AUTO DISCIPLINARSE. Cada miembro debe de disciplinarse a
sí mismo. Pablo dice: "Sino que golpeo mi cuerpo, y lo
pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo
para otros, yo mismo venga a ser eliminado" (1 Cor.
9:27). Crucificar "la carne con sus pasiones y deseos" (Gál.
5:24); "Sino vence con el bien el mal" (Rom. 12:21)-es
decir, vencer el mal por medio de hacer bien, cuando le
maldigan a uno, no retornar maldición (1 Ped. 2:23); "Vuestra
gentileza sea conocida de todos los hombres" (Fil. 4:5);
"No os venguéis vosotros mismos" (Rom. 12:19); "prefiriéndoos
los unos a los otros" (Rom. 12:10). Puede alguno dejar
de hacer obra pública; en esto no pierde la reputación;
pero ¿no puede usted recordar algún trabajo de su
vocación en la vida que por un tiempo estuvo tímido en
acometer, y que ahora lo hace sin nada de cortedad? ¿No
es cierto que tuvo que disciplinarse? Hay obra qué hacer
en la iglesia; las necesidades las conoce. Tal vez no
sienta usted más falta de preparación que otros.
LA IGLESIA, FUENTE DE PODER. Procúrese con mucho
esfuerzo el desarrollo de todo miembro de la iglesia
hacia el más alto grado posible de utilidad en el
servicio del Señor. La iglesia es un almacén de poder
sin límite, si fueran desarrolladas todas sus
posibilidades y todas sus fuerzas latentes utilizadas.
Mucho de su poder se deja en estado durmiente, y además
mucho que podría ser utilizado en servicio cristiano, se
va a otros canales de actividad. Todo este poder, la
mayor parte siendo peor que malgastado, podría ser
conservado y utilizado en la iglesia por la disciplina
propia y el desarrollo de todos los miembros. El
desarrollo de este poder debe de ser asunto de suma
importancia para todos. Confiamos de que sean útiles a
los que estudien estas lecciones las siguientes
consideraciones.
INSTRUCCIÓN Y AMONESTACIÓN. No puede desarrollarse
nadie en la vida cristiana sin crecimiento continuo en
conocimiento. Los cristianos viven "con toda palabra que
sale de la boca de Dios" (Mat. 4:4). ¡Qué necesaria es,
pues, que sea instruida completamente la congregación en
Biblia, y qué obra más responsable es la de los obispos
de llevar esto a cabo! Como pastores tienen qué
apacentar al rebaño para que crezca (Hechos 20:28; 1 Ped.
2:2). Referente a su obra con la iglesia en Efeso, dice
Pablo: "cómo nada que fuese útil he rehuido de
anunciaros y enseñaros, públicamente y por las casas" (Hechos
20:20). Terminó su discurso, diciendo: "En todo os he
enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los
necesitados" (v. 35).
ENTRENAMIENTO PARA SERVICIO. El conocimiento solo no
basta. El desarrollo proviene de la práctica del
conocimiento. Nosotros no solamente debemos ensañar al
miembro nuevo qué es su deber hacer cierta cosa, sino
que lo enseñemos a hacerla. Juan el Bautista les enseñó
a sus discípulos a orar, y los discípulos le pidieron al
Señor:
"Señor, enséñanos a orar, como también Juan enseñó a sus
discípulos" (Lucas 11:1). Que tengan ellos práctica. ¿Enseña
usted una clase? Entonces tome a algún miembro de la
clase y le ensañe y le dé práctica durante la semana
hasta que pueda presentar la lección en la siguiente
reunión, y que lo haga. Sígase este método para con
todos los miembros de la clase. Repítase el proceso de
vez en cuando. Procuren los ancianos desarrollar a
cuantos sea posible para que tomen la dirección pública,
tanto en la reunión del día del Señor y como en otras.
Deben ser enseñados a hacer obra personal.
ESTÍMULO. A veces parecen las cosas tristes, y
algunos
se desaniman. En esto se presenta una muy buena
oportunidad para los más animados y determinados de
ofrecer un servicio valioso. Pablo exhorta a los
hermanos a que "que alentéis a los de poco ánimo, que
sostengáis a los débiles" (1 Tes. 5:14). Hay otros que
naturalmente son tímidos, y le huyen a la obra de
naturaleza pública. Muchos de éstos, bajo estímulo
propio, vienen a ser tan buenos obreros como los otros.
El manifestar abiertamente y enseñar sus creencias
engendra confianza en uno y fomenta el interés. De
hecho, nadie puede mantener por mucho tiempo interés en
una teoría o sistema que ni practica ni predica.
CENSURA. Nunca haya reprensión en espíritu que lleva
al reprendido la idea de que se regocija usted de la
ocasión para censura, ni en espíritu de justo en la
propia estimación, o actitud de "más santo que tú" sino
que tenga el propósito de dirigir al reprendido a evitar
la transgresión o negligencia del deber en el futuro.
"Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta,
vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu
de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú
también seas tentado" (Gál. 6:1). Hay veces cuando
la reprensión bíblica es oportuna-especialmente, nos
parece, cuando es practicado con persistencia algún
pecado público. "A los que persisten en pecar,
repréndelos delante de todos, para que los demás también
teman" (1 Tim. 5:20). "Repréndelos duramente" (Tit.
1:13).
ACCIÓN FINAL
Cuando todos los esfuerzos de instruir y disciplinar,
reprender y exhortar, no logran guardar a alguno en sus
deberes, o traer al arrepentimiento al errado, el paso
siguiente es claramente propuesto en las Sagradas
Escrituras. En este asunto, como también en todos los
demás asuntos, no podemos sino hacer lo que manda el
Señor.
Concerniente al caso notorio de fornicación en la
iglesia en Corinto, Pablo manda solemnemente: "En el
nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y
mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo,
el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la
carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del
Señor Jesús... Quitad, pues, a ese perverso de entre
vosotros." (1 Cor. 5). "Pero os ordenamos, hermanos, en
el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis
de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la
enseñanza que recibisteis de nosotros" (2 Tes. 3:6). "Al
hombre que cause divisiones, después de una y otra
amonestación deséchalo, sabiendo que el tal se ha
pervertido, y peca y está condenado por su propio
juicio" (Tit. 3:10,11). El Señor le dijo a la iglesia en
Tiatira: "Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que
toleras que esa mujer Jezabel, que se dice profetisa,
enseñe y seduzca a mis siervos a fornicar y a comer
cosas sacrificadas a los ídolos. Y le he dado tiempo
para que se arrepienta, pero no quiere arrepentirse de
su fornicación" (Apoc. 2:20,21). Esta iglesia, al no
querer tomar acción en este asunto, participaba en
cierta medida en la culpa de Jezabel, y se atrajo para
sí misma la indignación del Señor. Esto es una
advertencia para muchas iglesias de hoy.
CÓMO PROCEDER
ESPÍRITU PROPIO. El objeto final de toda medida
disciplinaria es desarrollar al miembro para un mejor
servicio y lograr su salvación final. Toda medida
adoptada debería ser llevada a cabo en espíritu muy a
propósito del fin deseado. Compréndase bien que apartar
a un miembro del cuerpo es cosa seria, y que proceder a
manera ganar y no alejar debe ser el objetivo del que
busca eficazmente la salvación del que ha errado. Casos
diferentes requieren tratamiento diferente, y el hombre
sensato que conoce la naturaleza humana y la Biblia, con
consideración acompañada de oración, podrá determinar el
curso propio a seguir.
ASUNTOS PERSONALES. "Por tanto, si traes tu ofrenda
al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene
algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar,
y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces
ven y presenta tu ofrenda" (Mat. 5:23,24).
"Por tanto, si tu hermano peca contra ti, vé y
repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has
ganado a tu hermano. Mas si no te oyere, toma aún
contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres
testigos conste toda palabra. Si no los oyere a ellos,
dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por
gentil y publicano" (Mat. 18:15-17). La obligación de
dar los pasos hacia el arreglo de algún asunto personal
descansa tanto sobre el ofensor como sobre el ofendido.
Si uno se da cuenta de que su hermano piensa que le
hicieron daño, debe de ir con él y buscar una
reconciliación; y si uno cree que ha sido ofendido, debe
ir con el ofensor y buscar una reconciliación. Sintiendo
ambos el ofensor y el ofendido la responsabilidad de la
reconciliación, no debería de haber gran
dificultad en llegar a un acuerdo. Con un deseo de
arreglar las cosas suficientemente fuerte de parte de
cada para guiar a cada uno a querer hacer sacrificios y
concesiones respecto a sus propios derechos y
privilegios, comúnmente se llega a un arreglo. Pero si
el que busca la reconciliación fracasa en sus esfuerzos
personales, entonces debe llevar a otros consigo para
que le ayuden. Si fallan éstos, luego debe de decírselo
a la iglesia, con sus ayudantes como testigos. "Si te
oyere, has
ganado a tu hermano"-y ciertamente debe de ser la meta
de uno salvarlo; y la conducta de él no fue de
cristiano, de otra manera no hubiera pecado contra uno.
El fin deseado es hacer que se acaben los extraños
sentimientos y exponer lo pecaminoso de la conducta de
él. Búsquese salvarle. Recuérdese: "Si alguno de entre
vosotros se ha extraviado de la verdad, y alguno le hace
volver, sepa que el que haga volver al pecador del error
de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá
multitud de pecados" (Sant. 5:19,20). Al acercarse é1,
que no sea con actitud de solamente querer tener su
conciencia tranquila, sino más bien manifieste un
interés en salvarle del pecado.
OFENSA PÚBLICA. Con esto queramos decir ofensas que
conciernen a todo el cuerpo. Las ofensas personales,
tratadas en el párrafo anterior, llegan a ser públicas,
o sea ofensas que merecen la atención de la iglesia,
cuando hayan sido traídas ante la iglesia para acción.
El pecado de parte de cualquier miembro que viene a ser
sabido generalmente, es pecado público, según nuestro
punto de vista. No se atraiga mucho la atención ni a
pecado público, pero cuando ya sea sabido generalmente,
debe ser corregido públicamente.
Los directores en la excomunión. Los ancianos
establecidos superintendentes en la iglesia a causa de
ese nombramiento, son los directores responsables en
tales asuntos. Deberían con oración y cuidado investigar
todo caso traído a su atención, y, si es ofensa pública,
hacer notorios los resultados de su investigación a la
iglesia, presentando los hechos de la culpa o la
inocencia de la persona, y las evidencias sobre las que
basan sus conclusiones. Si el acusado es hallado
culpable, y no quiere arrepentirse, deben de anunciar
que se ha agotado todo su poder de reformarle sin éxito.
Puesto que el fin es la salvación del que ha errado,
si hay en la congregación personas que creen poder
conducir al hermano al arrepentimiento, se les debe
rogar que hagan el esfuerzo, pero ellos no deben de
perder tiempo excesivo en esto. Deben de hacerse
notorios los resultados de sus esfuerzos antes de que se
tome la acción final de la excomunión. Cuando ya se toma
la acción final toda la congregación debe de concordar
en el asunto (1 Cor. 5; 2 Cor. 2:2-6).
HACIÉNDOLA EFECTIVA. Frecuentemente la excomunión
significa demasiado poco. A la parte culpable no se le
hace sentir la fuerza de ella. Nuestra actitud hacia él
antes y después de ella difiere poco, si acaso. Tales
procederes hacen sentir al hombre que la iglesia ha ido
por formalismos que no significan nada. Aunque le hemos
excomulgado, le debemos de "exhortar como a hermano";
sin embargo, en cuanto a relaciones sociales con él nos
dice el Señor que nos "apartemos de él", hasta el punto
de no sentarnos a la mesa con él para comer. El hecho de
que ha sido excomulgado le quita el derecho de tomar la
Cena del Señor hasta que haya corregido sus faltas. Pero
Pablo dice: "Os he escrito por carta, que no os juntéis
con los fornicarios; no absolutamente con los
fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los
ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería
necesario salir del mundo. 11 Más bien os escribí que no
os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere
fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o
borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis" (1 Cor.
5:9-11). Pablo declara que no se refiere a los del mundo,
pues dice que sería necesario que uno saliera del mundo
para evadirlos; pero si uno llamado hermano es culpable,
habiéndole excomulgado, no debe uno comer con él. Si
este pasaje se refiere a la Cena del Señor, entonces se
permite comer la Cena del Señor con los individuos del
mundo. Si nuestra actitud de es la misma antes y después
de excomunión hacia el excomulgado, ¿En qué consiste la
fuerza de la disciplina y qué reacción va a tener en los
de afuera nuestro proceder?
OBJECIONES
No merecen consideración muchas objeciones ofrecidas
contra la excomunión de miembros, por la simple razón de
que los que ofrecen las objeciones frecuentemente
reconocen que Dios la demanda, pero procuran hacer
parecer imposible a llevar a cabo lo que manda Dios, o
que hacer así arruinará a la iglesia. Sin embargo, si el
que objeta piensa tener escritura en contra de
excomulgar, tenemos qué investigar lo que presenta por
prueba y aceptar su posición o de otra manera mostrar en
qué está él equivocado. Algunos se basan en Mat.
13:24-39 para oponerse a la excomunión. Se aclaran
algunas de las dificultades de esta parábola en la
explicación dada por el Salvador, respondiendo al pedido
de sus discípulos. En esta explicación se afirma que:
1. Jesús sembró la buena simiente.
2. El campo es el mundo.
3. La buena simiente son los hijos del reino, miembros
de la iglesia.
4. La cizaña son los hijos del malo.
5. El enemigo que sembró la cizaña es el diablo.
6. La siega es el fin del mundo.
7. Los segadores (los siervos) son los ángeles.
No importa la interpretación que se dé al alcance de
esta parábola, es hecho de que no se dice ni una palabra
de que la buena simiente no excomulgue a la cizaña, pero
sí enseña que los ángeles (segadores) no han de
intervenir en estos asuntos hasta el fin del tiempo,
nadie tiene derecho de poner una interpretación de una
parábola, y en una figura de oración, que contradiga un
mandamiento claro. No tiene uno más derecho de invalidar
un mandamiento claro por su interpretación que por en
tradición. "Os apartéis de todo hermano que anduviere
fuera de orden". Manténgase a la iglesia pura.
* * *
Temas para investigación y discusión:
1. Los resultados de la ignorancia.
2. ¿Deben llevar un registro las iglesias?
3. La actitud del cristiano hacia el mundo.
4. Restaurando a los excomulgados.
5. ¿Qué significa "disciplina?"
* * *
Preguntas:
1. ¿Para qué tener membresía local?
2. ¿Deben llevar un registro las iglesias?
3. ¿Tiene toda congregación directores?
4. ¿Por qué debe de guardarse pura la iglesia?
5. ¿Qué significa "disciplina?"
6. ¿Por qué es necesaria la disciplina?
7. ¿Qué diremos del hogar, de la escuela, del ejército,
0 de la iglesia sin disciplina?
8. ¿En qué ve usted prueba del origen divino del
cristianismo?
9. ¿Cuándo y cómo nos disciplinamos?
10, Mencione un caso en que se disciplinó a Sí mismo.
11. ¿Por qué debe de ser desarrollado cada miembro?
12. ¿Por qué es necesario desarrollar a los miembros?
13. ¿Con cuál iglesia trabajaba Pablo de noche y de
día? Dése el pasaje.
14. ¿Por qué necesitamos enseñarnos a orar? 15.
Explíquese por qué no basta el conocimiento solo.
16. ¿Cómo pueden ser desarrollados maestros?
17. ¿Qué es obra personal?
18. ¿Cómo debemos de tratar a miembros tímidos?
19. ¿Cómo se vence la timidez?
20. ¿Con qué espíritu debemos de reprobar?
21. ¿Cuándo debe de administrarse una reprensión pública?
22. ¿Cuándo debemos de excomulgar?
23. Dése la historia del fornicario de Corinto. Cítese
el pasaje.
24. ¿Qué debía hacer Tito con el hombre que causara
divisiones?
25. ¿Quién era Jezabel? Dése el pasaje.
26. ¿Cómo se atrajo sobre sí misma la indignación del
Señor la iglesia en Tiatira?
27. ¿Cuál es el objeto de la excomunión?
28. ¿Qué curso debe de tomarse en caso de agravio
personal? Dése pasaje.
29. ¿Por qué llevar consigo a dos o tres?
30. En caso de agravio personal, ¿sobre quiénes descansa
la responsabilidad?
31. ¿Cuál es el objeto de uno al buscar reconciliación?
32. ¿Por qué se debe buscar arreglo de dificultades
personales sin decírselo a la iglesia?
33. ¿Cuáles son las ofensas públicas?
34. ¿Quiénes toman la dirección al excomulgar?
35. ¿Debe de ser avisada la iglesia del pecado y de la
culpa en caso de excomunión?
36. ¿Deben de procurar otros a conducirle al errado al
arrepentimiento?
37. ¿Excomulga toda la iglesia?
38. ¿ Cuál debe de ser nuestra actitud hacia los
excomulgados? Cítese.
39. ¿Tienen derecho de tomar la Cena del Señor los
excomulgados?
40. ¿Tenemos permiso de comer las comidas diarias con
los excomulgados? Si no, ¿Por qué no?
41. ¿Es la excomunión mandamiento de Dios? Cítese el
pasaje.
42. ¿Por qué tienen objeciones algunos contra la
excomunión?
43. Nárrese la parábola de la cizaña. ¿En qué pasaje se
halla?
44. ¿Cuál es la buena simiente?
45. ¿Qué es el campo?
46. ¿Quiénes son la cizaña?
47. ¿Quién es el enemigo?
48. ¿Cuándo es la cosecha?
49. ¿Quiénes son los segadores?
50. ¿Haciendo qué invalidan algunos mandamientos claros?